miércoles, 25 de julio de 2012

UN PAÍS DE HIPERTENSOS Y DIABÉTICOS


MÁS DE TRES MILLONES DE HIPERTENSOS Y MÁS DE MILLÓN Y MEDIO DE DIABÉTICOS EN UNA POBLACIÓN DE 10 MILLONES ¿SOMOS O NO SOMOS UNA NACIÓN ENFERMA?
La ignorancia, el descuido y la necedad (y de todo tenemos en grandes cantidades) nos ha ido destruyendo la salud como población.
Hemos evolucionado de una nación primordialmente agrícola y rural, dedicada a las rudas faenas del campo, a una nación sedentaria y urbana, sin que los hábitos de consumo hayan variado en nada.
¿Resultado? La dieta rica en carhohidratos (energéticos) de nuestros abuelos y bisabuelos la aprendieron nuestros padres y nos la enseñaron.
Seguimos con arroz, espaguettis, pan y víveres como la base principal de nuestra alimentación.
Y eso está provocando sobrepeso, síndrome metabólico, barrigas, inflamación crónica y sus consecuencias: diabetes, enfermedad cardiovascular, hipertensión, cáncer y otras patologías crónicas.
Invertimos en formar un recurso, personas entrenadas, y luego las perdemos con muertes prematuras.
El sistema de "salud" es un sistema de enfermedad, que depende de que enfermemos para poder generar ingresos.
Médicos, clínicas, farmacias viven de que enfermemos, no de que estemos sanos y en buena condición física y mental.
De ahí que no exista una campaña nacional de educación de salud, para mejorar nuestros hábitos de dieta, actividad física, comprensión de nuestras opciones y del riesgo de la mala salud y sus consecuencias y otras iniciativas para tener una población más sana, consciente y educada.
Todo sobrepeso es enfermedad.
Toda barriga es enfermedad.
Todos chichos y michelines son enfermedad.
La gordura es enfermedad.
Y hay padres que ceban sus hijos, habituándolos a las harinas y al exceso de azúcar.
Todo eso agravado por la epidemia de fast foods que han ido lucrando porque la mayoría no puede ir a comer a su hogar al mediodía.
Que más de un 30% de la población sea hipertensa y más de un 15% de la población diabética debe alarmarnos.
Que ni siquiera sepan que lo son debe escandalizarnos.
Que creamos que la gordura es salud apenarnos, porque estamos condenando a nuestros hijos, desde bebés, a ser enfermos, a padecer.
La ignorancia es un pecado. Y una maldición.

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