miércoles, 11 de julio de 2012

LAS PROPUESTAS DE STEVE FORBES


LAS PROPUESTAS DE STEVE FORBES
Steve Forbes, el propietario de la prestigiosa revista de finanzas y negocios Forbes, estuvo por estos lares e hizo algunas recomendaciones, todas sensatas.
Llamó a privatizar la electricidad y a reducir los impuestos.
Por igual, que el Estado destrabe los obstáculos que desalientan que los ciudadanos emprendan negocios y facilite la iniciativa y la libre empresa.
El problema es que la burocracia vive exactamente de lo opuesto.
El servicio eléctrico ha producido decenas de multimillonarios a costillas del Estado dominicano y de los ciudadanos, que hemos sido más que borregos.
La adquisición de plantas obsoletas, compradas a precios exorbitantes, negociaciones fraudulentas, sobreprecio de materias primas, acuerdos leoninos y otras lindezas por el estilo han proliferado en todos los gobiernos.
Reformistas, perredeístas y peledeístas ¿en qué se han diferenciado? Bueno, sólo en una cosa. La vieja excusa de Julio Sauri de que las chichiguas (papalotes) causaban los apagones.
Todos, los tres partidos, se amalgamaron y conspiraron para lucrar estafando al pueblo dominicano. Peor aún, hundiéndolo en una pesadilla.
Busquen a los que negociaron aquel abusivo y leonino contrato con la Cogentrix y encontrarán a perredeístas, reformistas y peledeístas entrelazados.
Por eso nunca fueron sometidos al escarnio público. Ni siquiera sus nombres se ventilan como traidores a la patria.
¿Van los que lucran de la situación a resolverla en su propio perjuicio? ¿Qué es importa a ellos el país? Apenas somos pasto para su voracidad y cuerpos sobre los que descargar la patada artera.
La invención de las “distribuidoras”, en vez de transparentar las cosas, las ha empeorado.
Y, como siempre, con un costo de subsidio altísimo, con botellas, botellones y garrafas ineptas que cobran en varias nóminas, con todo tipo de vagabunderías para pagar apoyos y saquear al país.
Vivimos en una situación en que todo el mundo tiene su propia CDE si quiere arañar algo de vida civilizada: su inversor, su planta propia. Un drenaje de recursos extraordinario.
El gusto por sobrecargar de impuestos a la población y de saquear los ingresos de la gente es particularmente característico de los burrócratas públicos.
Todo lo que uno compra o hace paga nóminas estrafalarias, nominillas, gastos de representación, queridas, rumbas, estilos de vida extravagantes y una prosperidad al vapor que lleva de mendigo a millonario en meses.
¿Cree Forbes en verdad que los que han montado el aparato de desvalijar a los que producen y trabajan, lo van a desmontar para propiciar la productividad y la iniciativa?
Aquí los inspectores y recaudadores requieren leyes capciosas y normas abusivas para poder esquilmar a los negocios sobre la base de que “te arreglo el asunto”. Quien se niegue a sobornar, le aplican “la pesada”.
Y bien se sabe que el dinero de una coima sube, sube, sube.
Y ese es precisamente el caso de enmarañar y dificultar la iniciativa: obliga a pagar para agilizar, aprobar y encaminar cualquier papeleo, cualquier trámite.
Tenemos una burrocracia parásita, inepta, corrupta y creyente en que hay que “hacerse” y “buscársela”.
Para eso se caravaneó, se voceó, se insultó al oponente, se sudó, se agredió y, en ocasiones, se tiroteó y se mató al contrario.
No es un puesto de servicio público, es una patente de corso para depredar al Estado y chantajear al ciudadano.
Para enriquecerse a corto plazo.
No sé, entonces, cómo piensa Steve Forbes que sus recomendaciones pudieran implementarse.
¿No se habrá equivocado de país cuando las hizo?

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