miércoles, 27 de junio de 2012

¿HAY UN PLAN PARA LEGALIZAR LA MARIHUANA MONTADO POR INTERESES QUE NO DAN CARA O NO? VEAMOS


¿HAY UN PLAN PARA LEGALIZAR LA MARIHUANA MONTADO POR INTERESES QUE NO DAN LA CARA O NO? VEAMOS

“En Suiza, un parque llamado Platzpitz, se definió como lugar de tolerancia para usar drogas. En 1987 tenía 300 visitantes permanentes. Para 1992, eran 20 mil. En 1992 tuvieron que cerrar el parque, como única forma de acabar con el lastimoso espectáculo de gente inyectándose y drogándose a toda hora.”
Gerardo Ochoa Vargas
“Nos toman por idiotas. La mentira  de la despenalización del consumo de drogas”.

No seamos ingenuos, cuando el río suena, agua trae. Cuando se monta una campaña como la que se tiene montada y que congrega los 7 de mayo, desde el 1999 a miles de tecatos para promover la legalización de la marihuana (paso previo a la legalización de otras drogas), con mil y una justificaciones, argumentaciones y hasta con desinformación y exageraciones, uno tiene siempre que preguntarse: ¿qué intereses subyacen? ¿Quiénes serían los beneficiarios? ¿Quiénes subsidian y dan soporte financiero a la campañita?
Ya hemos visto a expresidentes como César Gaviria, de Colombia, Ernesto Zedillo, de México, Fernando Enrique Cardoso, de Brasil, Vicente Fox, de México, que cuando gobernaron no lo hicieron, promover que las drogas sean legalizadas o “reguladas”, un eufemismo para salvar la cara.
El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, favoreció “despenalizar las drogas”, al igual que el de Colombia, Juan Manuel Santos, y, en poco tiempo, el de Uruguay, José Mujica, lo presentó como proyecto de ley, y su ministro de Defensa declara que será “una causa internacional del Uruguay”.
Súmeles los apoyos de personalidades mediáticas como el cantante Juanes, el exsecretario general de la ONU Kofi Annan, escritores bien conectados como Mario Vargas Llosa, Richard Branson, fundador de Virgin Group, la ex alta comisaria para los Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour; el ex representante de asuntos exteriores de la Unión Europea, Javier Solana y el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Paul Volcker.
Se trata, de seguro, de “una idea cuyo tiempo ha llegado” o, quizás, de un mercado a cuyo potencial se le quiere hincar el diente.
Y conocido el hecho de que “por la plata baila el mono” y también por la plata muchos opinan, promueven y abogan, siguiendo aquella cínica frase de un corcho mayor, Arturo Logroño, que le dijo a Trujillo que el gorrión para cantar necesita alpiste, tenemos que preguntarnos ¿quién pone el alpiste para que la orquesta esté tan afinada tocando la misma melodía?
El periodista Gerardo Ochoa Vargas, de México, difunde unos datos que nos deben servir como contraste a las argumentaciones de los que se suman irreflexivamente a la campaña internacional por legalizar las drogas.
Dos párrafos de su lúcido artículo  son lapidarios. Veamos:
“  Los promotores de la legalización dicen que las drogas legales, alcohol y tabaco, matan mucha más gente que las drogas ilícitas, y es cierto. Pero no mencionan que eso es en un contexto de prohibición. Si se legalizaran, la mortalidad crecería enormemente. Estas sustancias alteran gravemente la conducta. Cerca del 70 por ciento de los presos en 12 áreas metropolitanas de Estados Unidos cometieron su delito bajo influencia de las drogas. Un tercio las había usado inmediatamente antes. El 28 por ciento de los homicidas y el 20 por ciento de los violadores cometieron sus delitos bajo influencia de drogas. En el 80 por ciento de los casos de maltrato infantil en que el niño murió, el agresor se encontraba bajo influencia del crack.
    Es ingenuo pensar que un narcotraficante, que se ha dedicado al delito buena parte de su vida, se convertirá en un respetable hombre de negocios o que, al menos, dejará su actividad ilegal. Si todas las drogas no se legalizan absolutamente para todos con el mismo precio, el esquema fracasará. Si no se legalizan para los niños, o no se legalizan las mal llamadas drogas duras, entonces no faltarán delincuentes que se las vendan. Y el esquema, insisto, fracasará en ese caso en su faceta de inhibir al narcotráfico, porque la epidemia de adicciones y toda la mortalidad relacionada con la droga ahí estaría.”
Pero, admito, aquí podremos cantar aquella canción de la Trova castrista: “No lo van a impedir”. Así que nada de lo que yo escriba o argumento va a impedir que ese despropósito ocurra.
Como a los políticos les encanta disfrazar con “apoyo de masas” sus medidas (por lo general, contra los mismos que vociferan, aplauden y alaban), el plan de legalización de la marihuana y otras drogas (hay quienes plantean despenalizarlas todas, que todo se vuelva alucinación, gente drogándose a diestra y siniestra), la Global Marijuana March, GMM, o Marcha Mundial de la Marihuana, condujo el primer sábado de mayo a miles de adictos en más de 420 ciudades y en 71 países del mundo a gritar a voz en cuello que se legalice el cultivo, distribución y comercialización de marihuana.
El presidente uruguayo pretende que el Estado sustituya y compita con los narcos en un esquema ingenuo y destinado al fracaso, orientado a incrementar las recaudaciones fiscales y a gravar la tecatería.
Ya el alcalde de Rasquera, Bernat Pellisa, en España, logró un sólido 56.3% de aprobación a su propuesta de que la comunidad facilitara terrenos a la Asociación Barcelonesa Cannábica de Autoconsumo (ABCDA), para que cultivara marihuana, con la excusa de que “supondrá la creación de 40 puestos de trabajo y permitirá ingresar 1,3 millones de euros (1,7 millones de dólares) en dos años.”
Y de seguro los políticos, que han instrumentalizado la marihuana y otras drogas como medio de desactivar la protesta social y la inclinación contestataria de los jóvenes, desviándolos a los paraísos artificiales de los narcóticos, en nada se sienten molestos porque, adjunto a ese beneficio, masas domesticadas, sumergidas en sus alucinaciones y delirios, ineptas para la lucha social, también venga una jugosa fuente de ingresos para las arcas del Estado y sobre todo, y principalmente, las propias.
Pero a lo que voy es que se trata de un plan ingeniosamente orquestado y cuyos financiadores se mantienen en bajo perfil.
¿Quiénes serían? En mi modesta opinión, las grandes corporaciones multinacionales que ven en un mercado de más de 224 millones de adictos, una fuente  billonaria de ingresos que bien vale la pena captar.
Las condiciones están más que maduras.
Expresidentes, presidentes en ejercicio, faranduleros como Juanes, empresarios como Branson, intelectuales como Vargas Llosa, personalidades mediáticas como Kofi Annan, toda una vasta vocinglería de artífices de opinión pública están dedicadas a justificar de mil y una manera que eso conviene.
Incluso animan a Barack Obama para que se sume y despenalice oficialmente la marihuana para todos los Estados Unidos. Es más, lo colocan como algo en lo que está de acuerdo la mitad de la población y que le daría la ventaja electoral en los próximos comicios.
Y si usted tiene alguna duda, observe esto: Time, revista que expresa los intereses de las grandes corporaciones norteamericanas, está 100% comprometida en la campaña. Vean, si no artículos como “Marijuana Should Be Decriminalized” o
“Uruguay’s Plan to Legalize Marijuana Sales: Should the Rest of the World Follow?” para que entendamos qué se mueve.
A fin de cuentas, Pepe Mujica terminará haciéndole el trabajo sucio “a la derecha” y sirviendo a los planes siniestros de las grandes corporaciones por ir a lucrar a costillas de más de 224 millones de adictos emperrados por la yerba.
Paradojas de la vida, ¿eh?

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