lunes, 20 de septiembre de 2010

EL NARCOCASTRISMO POR MÁS QUE SE LE QUIERA TAPAR, HIEDE Y SE DESTAPA DE TANTO EN TANTO


EL NARCOCASTRISMO Y OTROS AFFAIRES.

A “Alias Manolo” y a su alter ego “Alias Tito”, al igual que “Alias Manko” y otros castrófilos empedernidos, les encanta acusar de narcos a otros, obviando que la narcoguerrilla colombiana tiene en Cuba un gobierno mentor y una retaguardia a sus desmanes. Y un generoso flujo de dólares, productos de secuestros, extorsiones, atracos y narcotráfico es parte de los ingresos en divisas de la tiranía militar cubana. De nuevo, no investigan. ¿Por qué no se preguntan la relación entre el ex-canciller castrista, Roberto Robaina, y el ex-gobernador mexicano de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, extraditado a los Estados Unidos por cargos de narcotráfico y lavado de dinero? A Robaina le defenestraron del puesto en 1999, al reconocer que recibió US$25,000.00 dólares de Villanueva Madrid para “remodelar oficinas del gobierno cubano” y por mantener “otros vínculos” con el narcogobernador mexicano. Y este último, por su parte, también reconoció su relación con Cuba. Villanueva, alias El Chueco, se refugió en Cuba cuando las autoridades mexicanas iniciaron su persecución. “Mi relación con Cuba ha sido de muchos años”, declaró a los medios mexicanos en el 2002. “Tengo amistad con Osmany Cienfuegos, el ministro de Turismo y una gran amistad con Roberto Robaina”. En el 2002, a Robaina y a Cienfuegos los expulsaron del Partido Comunista Cubano, ante la evidencia y el escándalo. A Robaina parece que le pusieron a limpiar cacá de palomas en los parques, por su manejo indiscreto de la relación de Villanueva con los Castro. Y porque para Fidel, como para Stalin, siempre habrá un chivo expiatorio. Eso está en a Internet, amigos. El narcocastrismo es una apestosa realidad.

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