miércoles, 19 de septiembre de 2012

FABRICAR YA NO ES NEGOCIO, ES DISTRIBUIR



FABRICAR YA NO ES NEGOCIO, ES DISTRIBUIR
Fíjense en la noticia del periódico ABC, España: 85% de los jóvenes prefieren las marcas blancas, es decir, las marcas privadas, creadas por los supermercados, sobre las marcas comerciales.
¿Cuál será entonces la suerte de las marcas comerciales?
Los fabricantes tradicionales están metidos en un encrucijada difícil.
Antes ellos fabricaban, vendían a un gran distribuidor que, a su vez, vendía a importadores y a grandes almacenistas. Y estos, a minoristas y de ahí al consumidor.
El consumidor, usted, yo, pagábamos un precio que incluía los costos y los márgenes de beneficios de minoristas, almacenistas, importadores, distribuidores internacionales y fabricantes.
Pagábamos a toda la cadena de distribución.
Entonces, los dueños de grandes superficies comerciales pensaron: ¿no nos iría mejor si nosotros lanzamos nuestras marcas propias y las ponemos a competir con la de nuestros suplidores?
Y así lo hicieron.
Antes impusieron a los fabricantes toda una serie de condiciones.
Le hicieron pagar por su presencia en el lineal. Por un cabezal de góndola. Por las promociones. Pagar los clichés de la propia publicidad del supermercado.
Le hicieron regalar el primer surtido cuando inauguraban una nueva plaza y las docenas de 13 y de 14.
Y además les hicieron esperar tres, cuatro y hasta cinco meses para pagarles un dinero que ellas cobraban en efectivo y ponían a ganar intereses a la vista en los bancos.
No contentos con todas esas ventajas, ahora van por el negocio de sus suplidores con las marcas privadas.
Les ponen un nombre que suene gringo, calcan un diseño y un empaque colorido y atractivo, mandan a fabricar un producto que funcione y haga el trabajo y lo colocan al lado de la marca líder con una diferencia de cinco a diez pesos.
El mensaje: la misma calidad, pero más económica.
Para un ama de casa presionada por las frecuentes alzas de precio y la inflación, las marcas privadas son una vía idónea para economizar dinero sin sentir que se atenta contra la calidad de vida de la familia. ¿No suenan en inglés esas marcas? ¿No tienen una bonita presentación? ¿No están al lado de las marcas líderes?
¿Cuál será la suerte de los fabricantes, ahora que las marcas blancas, las marcas privadas de los supermercados han desplazado en preferencia las suyas. Ellos tienen que invertir en publicidad, en mercadeo, en fuerza de ventas... Tienen que hacer promociones, dar incentivos e invertir en mejorar la marca, hacer más atractivos sus empaques y sus diseños... Tienen que competir.
Los comerciantes no tienen que hacer nada de eso. No hacen publicidad. No invierten en mercadeo ni en fuerza de ventas. Simplemente mandan diseñar un empaque atractivo y a fabricar un contenido mediocre, pero de bonita apariencia y que haga más o menos la tarea.
Y se la ponen al lado a la marca líder enviando el mensaje de prácticamente iguales a los consumidores y con una sensible diferencia de precio.
Así que, ¿qué les quedará a los fabricantes?
Desplazados de los puntos de venta por las marcas privadas de los distribuidores devenidos en los competidores principales de los propios fabricantes, el asunto se pondrá color de hormiga para ellos.
Los enfrentamientos entre fabricantes y comercializadores ha venido agudizándose.
Los fabricantes sacaron unidades rancheras y les hicieron competencia a almacenistas y otros intermediarios, yendo directos a los minoristas.
Ahora las marcas privadas de los dueños de grandes superficies atenta contra las marcas comerciales.
¿Tendrán los fabricantes que crear sus propias tiendas y distribuir sus propios productos?
¿O desarrollar la modalidad multinivel en que hacen negocio directamente con el consumidor o forman una fuerza de asociados independientes y se saltan la cadena de distribución que hoy les adversa?
Lo cierto es que, como van, no van para parte.
Es hora de que se encuentren otras vías mejores de hacer llegar sus productos a los consumidores, porque las marcas privadas van con el ánimo de arrebatarles sus mercados.

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