lunes, 5 de julio de 2010

¿QUÉ OPCIONES TENEMOS COMO CIUDADANOS PARA ESCOGER NUESTRA POSICIÓN MORAL?


Las opciones a escoger


Unas apostillas colocadas en un artículo que me fue publicado en www.atanay.com creo que contiene algunas ideas que vale la pena compartir con ustedes:

En lo esencial, todos hacemos elecciones. Vicky Peláez hizo las suyas; yo, las mías. Y cada quien, cuando escribe o habla y, sobre todo, cuando actúa, expresa qué opción escogió. Las alternativas son siempre:

· Democracia vs. dictadura

· Pluralidad de partidos vs. partido único

· Libertad de prensa vs. prensa única del Partido único

· Derechos ciudadanos vs. Estado policial

· Derecho de propiedad vs. totalitarismo

· Libertad religiosa vs. ateísmo oficial

· Economía de mercado vs. control artificial de la economía

· Libertad de tránsito vs. restricción arbitraria

· Libertad de empleo vs. sólo un empleador: el Estado

· Derecho a elegir y ser elegido vs. nombramientos de dedo por el caudillo

· Respeto a la integridad humana vs. torturas y suplicios vesánicos

· Equilibrio de poderes vs. concentración de poder en el tirano

· Leyes en operación vs. arbitrariedad e ilegalidad en aplicación

· Respeto a las minorías vs. destrucción de quienes discrepen

· Alternabilidad de poder por elecciones vs. Dinastía bastarda (los Castro, Corea del Norte, etc.)

También están otras opciones, pero no quiero cansar ni ser inapropiadamente exhaustivo. Dedúzcala, amigo lector. La ebullición y el desparpajo en acusaciones disparatosas es un derecho que tiene quien sea en la democracia. Y se lo respeto. Lógicamente, cada quien se hace respetar por lo que expresa y cómo lo expresa. Suelo fundamentar y dar referencias en mis opiniones: documentarlas. Y sobre todo, pensar, que es discernir, evaluar, prever consecuencias, estudiar las opciones disponibles y hacer una elección fundamentada y razonada. Y respaldo mis opiniones de cara al sol. No me escondo tras un "seudónimo" para calumniar. Agradezco al amigo Rafael Bonilla Bailón una vez más su generosa opinión sobre mí. Y a los demás opinantes, que participen y digan "su" verdad. Mi único consejo es que escarben tras los hechos. Bendiciones para todos.

UNA RESPUESTA A CARLOS CASTRO


Un email de Carlos Castro y una respuesta de mi parte

Mis amigos, que provienen de la clase media radical urbana: contestataria, rebelde, anarquista, oposicionista por vocación y crítica de todo y de todos, segmento social de indudable valor por su aporte (aunque centrado en el Sombrero Negro de los 6 Sombreros para Pensar de Edward de Bono), a veces coinciden y a veces discrepan de lo que escribo. Uno de ellos me escribe y, como siempre sucede con él al igual que con otros amigos a los que aprecio, valoro y admiro, le respondí.

Creo que CC escribe desde estereotipos que necesita someter a crítica. Uno de ellos: los cubanos de Miami, comunidad más que admirable, progresista, laboriosa y ejemplar, muestra palpable de que el pueblo de Cuba es víctima de la mediocridad e ineptitud criminal de los Castro y su pandilla, ya que cuando tienen oportunidad dan cátedra de buen juicio, trabajo arduo y deseos de progresar.

Fidel y su cohorte de esbirros de toda laya los satanizó y etiquetó: “gusanos”, pero quien toma una foto de La Pequeña Habana y la compara con una foto de La Habana, verá que la insalubridad, la pobreza extrema, la carencia de higiene, la podredumbre ¿está en los edificios limpios, pintados y cuidados de La Pequeña Habana o en las ruinas destartaladas y en escandaloso deterioro de La Habana, ciudad antaño bellísima y hoy muestra palpable de la total incompetencia y la vesanía de los Castro y sus comisarios? Los gusanos gustan de la falta de higiene, la podredumbre ¿Habrá algo más podrido que esa senil dictadura militar, la única que sobrevive gracias al chorro de petrodólares de Chávez?

Qué los gusanos gustan y prosperan en el socialismo de la “izquierda radical” lo demuestra la más de 100 toneladas de alimentos que se pudrieron en los furgones chavistas (y que luego quiso regalárselos a los haitianos, como si no fuesen seres humanos merecedores de alimentos aptos para ser ingeridos por seres humanos). ¿Dónde, entonces, están los gusanos?

La comunidad cubana, la de Celia Cruz, Willi Chirino, Lissette Álvarez, Olga Guillot, Gloria Stephan y tantas otras glorias del arte, la intelectualidad, el periodismo, la iniciativa privada, la ciencia, etc., es más que admirable, es ejemplar: un símbolo vivo de lo que puede lograrse en democracia. El gran arte cubano, el mejor, es el que ellos representan. Y los valores y principios que sustentan son el mejor ejemplo de que Cuba es víctima.

En cuanto al señor Althusser, llamar pensador a un estrangulador es una elección. Yo elegí catalogar a la persona por sus acciones. Al que cocina se le llama cocinero ¿y al que estrangula?

Les comparto ambos emails. Disfrútenlos.

El email de Carlos Castro

Althusser no sólo fue eso, fue ante todo un pensador. El crimen contra su mujer nada tiene que ver con su creencia en esa época. Eso pasó como ten puede pasar a ti o a mí. No dejes que tu anti-comunismo te lleves al extremo que críticas, eso es típico de los cubanos de maimi, usted es un tipo inteligente y abierto, pues cuídese de cualquier ideología. Todas son sospechosa.

Con aprecio.

cC

Mi respuesta a Carlos

Hola Carlos,

Supongo que cuando hablas de mi anticomunismo ¿lo haces de tu procomunismo? No te moleste, pero yo escribo desde referencias que cito: libros, autores, hechos, y déjame decirte que admiro, aprecio, apoyo y me solidarizo con "los cubanos de Miami", comunidad que tuvo que salir con una mano delante y otra detrás de Cuba, pues hasta los anillos de matrimonio se los quitaban en los aeropuertos (¿conoces la historia, campeón?), y llegaron a un país extraño, se fajaron a trabajar y son hoy una próspera comunidad: laboriosa, destacada, que aporta a la sociedad en que traumáticamente se insertaron. Padecen el exilio provocado por una dictadura militar (¿la apoyas o la rechazas?), la única que sobrevive, patológicamente criminal, inaceptablemente inepta y violenta. Así que, si me das a elegir, escojo a esa honorable comunidad cubana de Miami y no al senil par de criminales que son Fidel y Raúl Castro y sus adláteres.

Como te dije, parto de hechos. A mí, Carlos, no me puede pasar que mate a mi esposa, la mayor bendición que tiene mi vida: la honro y busco siempre hacerme merecedor de ella. Claro, yo soy cristiano, profeso una fe y mi modelo de vida es Jesús. Althusser era ¡ateo! Lo de "pensador" lo pongo entre comillas: más bien un oportunista, pues el comunismo es un disparate tan insostenible que sólo quienes no pensábamos podíamos simpatizar con aquel bodrio.

Ahora bien, la verdad de una persona es su conducta, no sus palabras. ¿En qué cree alguien? Observa lo que hace, no lo que dice, pues como cantaba aquella venezolana ¿Soledad Bravo? "...y hablas, hablas, hablas ¡Así, qué facil es!", canción mandada a hacer para empujar a jóvenes casquivanos con ínfulas intelectuales, nosotros, a comprometernos en las guerrillas urbanas y rurales en que colapsó buena parte de la juventud latinoamericana de los años sesenta y setenta, buscando imponer en sus países dictaduras retrógadas, no que evolucionaran hacia la democracia.

Y para entender eso, Carlos, hay que pensar, evaluar hechos, contrastar discursos con comportamientos.

¿Estranguló o no Althusser a su esposa? Entonces es un asesino, no un pensador. ¿O fue que pensó previo al hecho? Pensar es discriminar, discernir, evaluar evidencias, proyectar mentalmente consecuencias, sopesar distintas explicaciones y cursos de acción y seleccionar en más apropiado en función de costos/beneficios. De hecho, soy un estudioso del pensar. Eso significa, Carlos, que he estudiado y me mantengo estudiando la técnica de pensar. Y te sugiero que hagas lo mismo. Es útil. No te elimina el 100% equivocarte porque hay información que nunca estará a nuestro alcance y, además, estamos sometidos también al azar, pero podemos sortear las trampas mentales que nuestra ingenuidad o nuestra inadvertencia activa. Particularmente, he hecho los cursos y también impartido esos mismos cursos del Dr. Edward de Bono, la máxima autoridad mundial en el pensar. ¿Habrá Althusser estudiado a De Bono? Lo dudo.

En la fiebre pro totalitaria que en Francia ha sido casi crónica, por larga, debido al peso del estalinista Partido Comunista Francés, PCF, comprometido en toda bajeza y toda vileza, una historia sórdida y aberrante (¿o nos olvidamos del Pacto Hitler-Stalin?), los "intelectuales" franceses, amigos de inventar tendencias y modas (¿Te has leído "Imposturas intelectuales"? ¡te lo recomiendo! Allí verá a las vacas sagradas de la intelectualidad francesa disparateando, empleando conceptos que no dominan para sonar profundos e inteligentes. Es un libro divertido. Si quiere te lo envío, pues lo tengo digital. ¡Tremendos "pensadores"!), siempre han tendido a presentarse como enfants terribles y eso los lleva a teñirse de "izquierda" sin pensar. Así, todos claudicaron ante el encanto chino y endiosaron a ¡Mao Zedong! ¡Oígame, él solito se lambió con sus políticas disparatosas como "El gran salto adelante" o la "Revolución cultural" a más de 60 millones de chinos! Es, sin dudas, el mayor asesino en masas de la historia, en donde figuran, por cierto, respetables (no por honor, sino por el monto de sus crímenes) franceses como Napoleón Bonaparte, que mandó asesinar a más de 100,000 negros en Haití, friéndolos en alquitrán, descuartizándolos y con tormentos similares.

Así que Althusser fue miembro del PCF, lo que en sí demuestra que ¡no pensaba!, más bien borregueaba, y borreguear no es pensar, Carlos. Y luego aprovechó el movimiento estructuralista francés y "leyó de nuevo El Capital" y escribió un libro con Etienne Balibar (puedo, porque estoy escribiendo sin buscar referencias, cometer algún error en cuando a la ortografía del nombre, aunque en lo esencial Balibar fue coautor del libro) ¿Enaltecer a Marx, el disparatoso judío antisemita, que no se bañaba, preñó a su sirvienta y maltrató a su hijo, que no pudo llevar su apellido, parasitó a costillas de su familia, de la de su mujer (de la que se enorgullecía por su origen "noble", él, Marx, que privaba en tan "revolucionario", era un snob incurable que se sentía prestigiado por el apellido de su esposa y su origen social), y luego a costillas de Engels, porque el hombre no dio un golpe ni de karate en su vida? Porque, Carlos, no son las palabras y teorías las que importan, son las conductas, es la historia personal: ¿No decía Lenin que "la práctica era el criterio de la verdad"? Bueno, pues la práctica es la conducta, el comportamiento, no lo que fulano dijo o escribió. Te recomiendo, de paso, el impactante libro "Intelectuales" de Johnson, un historiador inglés que remenea los altares hasta que no hay santo que quede en pie, entre ellos Marx.

Así que, Carlos, tengo valores, principios y creencias personales que somete a evaluación, revisión, para enriquecer su punto de vista y ampliar mi visión. No estoy anclado en ninguna visión "reduccionista", pero tampoco voy a ser cómplice de mantener mentiras e imposturas. Soy pro democrático, no anti-comunista, porque si me endilgas el mote, te pediré que también diga que soy anti-trujillista, anti-fascista, anti-nazista y muchos otros anti, sobre todo anti-bobo, porque no dejo que me narigoneen.

Más bien, asumo con valor el decir cosas que muchos prefieren callar. Y es que, en el fondo, soñamos con la "revolución" cubana y la justificamos, y llamamos "gusanos" a quienes la adversan. Pero, te juro Carlos, que los gusanos están donde hay podredumbre, no hay higiene, etc. Pues, si aceptas que eso es así, ¡los gusanos están en Cuba!, una sociedad en destartalamiento total debido a la ineptitud y la mediocridad de los Castro y compartes. En Miami no pueden estar porque las normas de higiene y sanidad norteamericanas no lo permiten. Toma una foto de La Pequeña Habana y una foto de La Habana y compara ¿en cuál de las dos tú crees que están los gusanos?

Hay que pensar, Carlos. Y hay que atreverse a decir la verdad. A desentonar. A exponerse que te cubran de epítetos. A que antiguos conocidos te miren mal. No importa. Vivo en paz conmigo y sé que en paz con mi fe. Y pierde cuidado, nunca estrangularé a mi esposa, ni a nadie. Porque pienso, Carlos, no actúo por impulsos ciegos. ¿Y le llamas a un enfermo mental "pensador"?

Abrazos,

Aquiles

viernes, 2 de julio de 2010

EL CASO DE VICKY PELÁEZ Y LA RED DE ESPÍAS RUSOS APRESADA POR EL FBI EN LOS ESTADOS UNIDOS

Vicky Pélaez, Ana Montes, Althusser, el espionaje y

La Matraca Canalla.

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Por Aquiles Julián


Suele divertirme el hecho de que sólo en los seriales de televisión (v.g. The Agency), el cine de Hollywood y las publicaciones que responden a estrategias de desinformación totalitarias, la inepta Central de Inteligencia Americana, CIA, aparece como una eficiente, artera, singularmente brillante, ominosa y recursiva organización de espionaje, sobre todo dedicada a letales operaciones encubiertas de milimétrica efectividad.

En los hechos, ha sido increíblemente incompetente y, de paso, ha hecho mucho más daño que bien a su propio país.

Un libro como Legado de Cenizas, la estupenda historia de la CIA del ganador del premio Pulitzer, el periodista de The New York Times Tim Weiner, que obtuvo el National Book Award de no-ficción en los Estados Unidos, es un tragicómico inventario de los desaciertos, desenfoques, engreimientos y tonterías de ingenios capaces de dedicarse a maquinar formas de tornar lampiño o por lo menos despojar químicamente de su barba a Fidel Castro, convencidos de que la fiebre estaba en la barba, como hubo de confesar el ex- analista de la CIA Brian Latell en su cándido libro Después de Fidel.

Distinto es el caso del poderoso rival interno de la CIA que es el Buró Federal de Investigaciones, el FBI. Su larga experiencia de lucha contra el crimen organizado, la intrincada malla legal que soporta el aparato judicial norteamericano y el cúmulo de evidencias que hay que reunir para “armar un caso” antes de proceder al sometimiento del inculpado le hacen quizás la mejor organización policial del mundo. Y es el FBI sobre todo el organismo que se encarga del contraespionaje y la seguridad interna, dentro de los múltiples organismos de inteligencia y contrainteligencia que mantiene el Estado norteamericano, útiles sobre todo para dar a los guionistas material para sus seriales y películas.

Vicky Peláez y la Matraca Canalla

Durante 20 años, ¡dos décadas!, mantuvieron vigilancia sobre una serie de individuos que servían a los organismos de inteligencia rusos. Acumularon pacientemente pruebas: conversaciones, fotos, documentos, etc., y ahora han procedido a desmantelar la red y a encarcelar a los participantes. Uno de ellos que escapó, lo detuvieron en Chipre, de camino a la Madre Patria, de seguro. En uno de esos tecnicismos legales que escapan a toda lógica, le pusieron fianza y el espía la pagó… ¡y se evaporó! (¿Qué esperaban? ¿Qué aguardara a su repatriación? ¿No era huyendo desesperado que andaba por Chipre?).

Como el caso involucra a una periodista nacionalizada norteamericana de origen peruano (no a una periodista peruana, pues cambió voluntariamente de nacionalidad), conocida por sus abiertas y declaradas simpatías hacia las FARC colombianas, la dictadura militar de los Castro, y los regímenes que el presidente Correa, del Ecuador, definió como “de izquierda radical”: Ortega, de Nicaragua; Evo Morales, de Bolivia y, sobre todo, Chávez, de Venezuela, el caso es interesante para evaluar el mecanismo que llamo normalmente La Matraca Canalla: el aparato de desinformación, calumnia, manipulación de opinión, denostación y apabullamiento que se montó en tiempos de Lenín, creció y se agigantó en tiempos de Stalin y fue duplicado religiosamente por cada Estado totalitario estalinista.

La guerra de opinión pública es un fenómeno típico de las sociedades democráticas. En los países totalitarios sólo se escucha una campana: la oficial, y cualquier atisbo de buscar información por otras fuentes es reprimido penalmente de manera inmisericorde. El control de la información es una meta perseguida a fondo por los amos del Poder. No hay periodismo ni prensa, intelectuales ni periodistas: todos son empleados del Estado y, la mayoría, agentes de los organismos de seguridad.

Así, se suele evaluar a dichas sociedades con categorías, conceptos y definiciones propias de las sociedades democráticas, lo cual es un disparate. Donde un país como República Dominicana tiene un embajador (puesto decorativo que se otorga como canonjía para figureo y sin ninguna función útil para el país), Cuba tiene a un espía con tareas específicas. ¿Acaso el primer “embajador” cubano en República Domini

cana no fue el responsable de espionaje asignado a nuestro país por la Seguridad cubana durante años, el esbirro Omar Córdoba Rivas, que antes de que se le legalizara su cobertura solía venir en todo tipo de delegación, sea artística, sea deportiva, etc., al país a cumplir sus tareas de contacto e infiltración, desde los años de presidencia del Dr. Balaguer?

Los aparatos de Althusser

Un “filósofo” prototalitario francés, Louis Althusser, cuyo desvarío le llevó a estrangular a su propia esposa, puso de moda el concepto de “aparatos ideológicos del Estado”. Y ese concepto es útil para ir desenredando la madeja de este caso y entenderlo. Sobre todo, para explicarnos ciertas acciones que se montan a toda velocidad, ciertas reacciones en que quieren comprometer a los ingenuos contestatarios de siempre, cierta evidencia de la culpabilidad de los involucrados.

¿Qué son los aparatos ideológicos del Estado según Althusser? Son las instituciones que según dicho señor contribuyen a “la reproducción de las condiciones de producción”, que en lenguaje distinto a la jerga totalitaria significa la continuidad de la sociedad, del modelo social y las relaciones entre sus distintos sectores. Según Althusser, estos aparatos no operan mediante la violencia, como el Estado, sino mediante la ideología (influyendo en la manera de pensar, entender y explicar la realidad que los individuos emplean consigo mismo y con los demás). Estos aparatos, que los totalitarios colocan como prioridad penetrar, controlar y influir, son los siguientes:

· El sistema de iglesias

· El escolar, incluyendo el privado y las universidades

· El familiar

· El jurídico

· El político, con los distintos partidos y organizaciones civiles

· El sindical

· Los medios de comunicación

· El cultural, incluyendo deportes, artes, literatura, etc., con sus instituciones, medios, asociaciones, etc.

En mi país, República Dominicana, los grupos totalitarios que se autocalifican de “izquierda” fueron instruidos por sus financiadores externos (rusos, cubanos, chinos, albaneses y coreanos) para que infiltraran y capitalizaran la prensa, la iglesia, las escuelas y universidades y las asociaciones y federaciones, los grupos que crean opinión pública, etc., con el fin de instrumentalizarlas en función de construir una percepción prototalitaria y antinorteamericana. Y el éxito ha sido apabullante.

La extensión de ideas, conceptos y visiones prototalitarias, aceptadas como buenas y válidas, cubre a casi el 100% de la sociedad. Disparates como que Jesús fue el primer comunista son dichos por sacerdotes, pastores evangélicos y creyentes ingenuos. No saben lo que dicen, pero sirve para constatar la deformación política imperante y la gravedad del mal. Se ha creado una proclividad pro totalitaria en que mansos burócratas de toda la vida, sedentarios profesionales citadinos y empleados públicos y privados que no matan ni a una mosca, se sienten emocionalmente identificados con Fidel Castro y el Che Guevara y claman en sus momentos de frustración porque aparezca “alguien” (no ellos, no: un mesías providencial, un vengador inesperado, un ángel exterminador a su gusto) que meta a los demás en cintura.

Es claro que ellos nunca piensan en el chuchazo que les tocará. En los que padecen fantasías totalitarias siempre ellos son o están de parte del pie que calza la bota que patea y pisotea; nunca se piensan como los infortunados propietarios del trasero que recibe la patada o dueños del rostro aperruchado entre la ruda suela de la goma y el áspero piso. Nunca se saben víctimas.

Como la conducta exterior de los Estados Unidos ha sido mayormente irrespetuosa de la independencia y soberanía nacionales latinoamericanas: prepotente, aprovechada, esquilmadora y abusiva, cada país cuenta con ejemplos más que suficientes para promover una actitud de resentimiento y malestar, convenientemente abonada y salpicada de ejemplos seleccionados y bien adobados y exagerados. Y como nuestros países, salvo Cuba, no han padecido el extremadamente peor imperialismo soviético, cualquier referencia a conductas imperialistas exclusivamente se adjudica al comportamiento de los distintos gobiernos norteamericanos.

La nueva estrella del espionaje

Vicky Peláez venía desde Perú vinculándose a los extremistas. Un oscuro incidente en 1984 en que aparentemente se fingió un “secuestro” de ella y su camarógrafo, que trabajaban para el Canal 2 (hoy Frecuencia Latina), por los guerrilleros del autodenominado Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), para forzar radiodifundir un comunicado instando a la subversión, fue puesto en dudas por especialistas en seguridad y analistas políticos.

Los propietarios del Canal la despidieron bajo el criterio de que dicho “secuestro” fue un montaje, una cita concertada con los comandos del MRTA que luego Peláez maquilló . Cuando la policía peruana se dispuso a investigar el hecho, Vicky Peláez se exilió en los Estados Unidos como “refugiada”. ¿Fue dicho “secuestro” una oportuna estrategia para facilitar la infiltración de Vicky Peláez en los Estados Unidos, con la fachada de periodista latinoamericana que huye para salvar la vida?

En los Estados Unidos entra en el staff periodístico de El Diario-La Prensa, en New York. Allí escribe una columna semanal pro castrista y se dice que llegó a participar en una marcha junto a personeros del grupo terrorista peruano Sendero Luminoso en los Estados Unidos. Eso decía claramente qué opciones ella había escogido. El caso es que la Peláez adoptó una fachada bien conveniente: el “periodismo”, se insertó con éxito en uno de los más influyentes aparatos ideológicos del Estado para formar opinión, y deformar y malinformar también y, sobre todo, en función de las guías proporcionadas por sus aparatos de control.

La fachada elegida: periodista “de izquierda”,contestataria”, “crítica”, le permitía promover puntos de vista, gobernantes y regímenes a su gusto: dictatoriales, pro totalitarios, comunistas, protocomunistas o, como el presidente del Ecuador Correa proclamó ufano: “de izquierda radical”, a la vez que la emprendía contra los regímenes y gobernantes que no se plegaban y resistían el encanto petrolero de Chávez o el parloteo senil de los Castro. Y sobre todo, al monstruo en primera plana: los Estados Unidos.

Aprovechando y abusando de la liberalidad norteamericana, país en que vivió por los últimos 20 años, cuya nacionalidad oportunistamente adoptó y por cuyos medios se expresó, Vicky Peláez se ocupó de granjearle a los Estados Unidos nuevos enemigos, tanto dentro de la comunidad hispana inmigrante que se sienten hostigados, no aceptados, perseguidos y maltratados o discriminados tanto laboral, como cultural, social y racialmente, y por ende, tiene predisposición al encono contra el país en que eligieron residir (y si no le gusta y tan mal le tratan ¿qué hace allá?), sino también y sobre todo, fuera de los Estados Unidos.

Sus “análisis” y “enfoques”, reproducidos por los medios que los Castro, Chávez y demás gobernantes “de la izquierda radical” controlan, servían para justificar y fundamentar las opiniones antinorteamericanas, antidemocráticas y pro totalitarias; enaltecer y distinguir a los excéntricos y pintorescos caudillos de la nueva ola antidemocrática que muestra nuestra inmadurez política y nuestra inveterada tendencia a optar por el salvador providencial, el caudillo de mano dura que se adueña del poder y hace y deshace con total impunidad, que destruye las oportunidades, la economía y las posibilidades de progreso del país en cuestión. Mismos que aprovechan a las Vicky Peláez y demás bocinas para explicar que sus fracasos no son tales, sino consecuencias de una infame y disimulada agresión del imperialismo, como todos sabemos que debió suceder en el caso de las más de 100 toneladas de alimentos dejados podrir por los burócratas chavistas, mientras Venezuela padece desabastecimiento y escasez de alimentos.

Es una pieza en la guerra ideológica, en el permanente interés en desacreditar los modelos de economía de mercado, de libertad de empresa, de elecciones libres y alternabilidad en el poder, libertades ciudadanas, respeto por las minorías y pluralidad de partidos, respeto a los derechos de creencias, asociación, expresión, etc., el modelo de organización social menos malo de todos los que la humanidad ha ensayado en su larguísima historia de desaciertos y extravíos, que hoy prevalece en mayor o menor grado, en la mayoría de los Estados americanos, con la vergonzosa excepción de la dictadura militar cubana y al que todo el aparataje de desinformación, calumnias, deformación, descrédito y enaltecimiento que se agrupa en lo que suelo denominar La Matraca Canalla, y de la que Vicky Peláez forma parte, se dedica a vilipendiar.

Las tareas del espionaje

En cualquier país, a las diferentes redes de espías se les asignan distintas tareas: recopilación de información de inteligencia, espionaje industrial, desinformación e influencia en la opinión pública, construcción de redes y reclutamiento, operaciones encubiertas, sabotaje, infiltración, etc.

Nosotros, país al que el mismísimo Omar Córdoba señaló eufemísticamente como importante para la Inteligencia cubana, tenemos un aparato de espionaje cultivado por años cuyas ramificaciones abarcan a todos los estamentos de la sociedad. ¿Cómo uno se da cuenta? ¡Por sus manifestaciones! Eso incluye grupos de matones dirigidos tras bambalinas para la acción directa que han agredido a artistas como Zoé Valdez y se dedican a sabotear y anarquizar cualquier acto que cuestione la tiranía de los Castro. No digamos la estructura de desinformación, calumnia, agresión verbal y creación de opinión pública que mantienen en todos los medios audiovisuales y escritos, así como en instituciones educativas y dentro del mismísimo gobierno dominicano.

Una de las principales acciones de los organismos de seguridad es montar en los distintos países en que operen La Matraca Canalla: reclutar, coordinar y emplear una vociferante red de agentes pagados, colaboradores, tontos útiles y hasta tontos inútiles que reproduzcan, amplifiquen, divulguen, repitan, transformen en “verdad” conveniente las consignas que se les mande.

La mejor historia que conozco sobre el origen de La Matraca Canalla es la de Stephen Koch, profesor de la universidad de Columbia, Estados Unidos, El fin de la inocencia. Willi Münzenberg y la seducción de los intelectuales. El libro es una joya. La instrumentalización de artistas, intelectuales, periodistas y personalidades para hacer potable el cruento régimen de Lenin y luego de Stalin, justificar sus acciones, acarrearles recursos, pintarlos de manera atractiva, y aislar y desacreditar a quienes se les oponían, además de proporcionar fachadas y facilidades para las tareas de espionaje. En Inglaterra, Francia y en los Estados Unidos llegaron al extremo de penetrar y controlar a los mismos organismos de inteligencia y contrainteligencia, así como a manejar a incautos intelectuales pagados de sí mismos que fueron marionetas risibles de las estructuras siniestras montadas por los estalinistas, gente como Ernest Hemingway, H.G. Wells, Lillian Herman, Dashiell Hammett, el grupo de Bloomsbury, Louis Aragon, Paul Eluard, Paul Nizan, Sinclair Lewis, John Dos Passos, Clifford Odets, Theodore Dreiser, Bertrand Russell, Henrich Mann, Romain Rolland, unos toda su vida y otros en una parte de ellas, fueron instrumentalizadas por los estalinistas y colaboraron gustosamente en ornamentar y abrillantar una dictadura falaz y criminal, inmoral y violenta.

La superioridad rusa en espionaje

Los rusos venían con una larguísima tradición de espionaje, a diferencia de los norteamericanos que vinieron a establecer su primera agencia de espionaje, la Oficina de Servicios Estratégicos, OSS por sus siglas en inglés, en fecha tan tardía como 1942, por las urgencias de información de inteligencia derivadas de su integración en la Segunda Guerra Mundial, antecedente de lo que luego derivó en la CIA.

Ya en tiempos de los zares, la Ojrana, la policía política zarista, tuvo entre sus notables éxitos la infiltración de un agente que alcanzó a ser el vocero de la fracción bolchevique en la Duma (parlamento) y miembro destacado y apreciado por Lenin de la más alta dirección bolchevique: Roman Malinowski. Sólo cuando los bolcheviques se apoderaron mediante el putch de octubre del poder y accedieron a los archivos de la Ojrana el papel de Malinowski fue develado. Dicen que cuando lo asesinaron, sus asesinos lloraban; así era el grado de aprecio que le tenían. Otro que estuvo vinculado igualmente a la Ojrana fue Iosif Djugachvili, alias Stalin. El grado de involucramiento se desconoce, pero por lo menos se sabe que filtraba información oportuna para deshacerse de competidores dentro de la secta y para el hecho, recomiendo a los interesados leerse el formidable libro The Secret File of Joseph Stalin. A hidden life, escrito por Roman Brackman

Esa estructura la heredaron los bolcheviques y reclutaron a agentes de la Ojrana que, como buenos policías, se integraron gustosos bajo sus nuevos patrones. Pasaron a la Cheka, cuyos cambios de nombres en nada deben hacernos ignorar de que es la misma institución; lo otro es simple cosmética: Stalin aprendió que la gente es tan ingenua que siente que si se le cambia el nombre a una institución, ya ella es otra cosa, así que fusilaba al encargado de turno, cambiaba el nombre a la institución y a seguir la fiesta.

Al desmantelarse aquel régimen absurdo e insostenible que fue durante 70 años la Unión Soviética, la KGB, cuyo titular se comprometió en un intento de dar un golpe de Estado para mantener el modelo soviético contra las legítimas aspiraciones de los pueblos esclavizados del imperio rojo, aguardó paciente su momento. Cambió de nombre, pero sus titulares retuvieron todo lo que pudieron salvar del colapso y, a la salida de Yelsin pusieron a uno de los suyos, el coronel de la inteligencia soviética Vladimir Putin, al frente del país.

Putin, para que nadie dudara de sus reales valores y opiniones, hizo restaurar la estatua del feroz Félix Dzerzhinsky en el frente de la Lubianka, el tenebroso edificio de la Seguridad soviética. Las redes de agentes que la KGB había pacientemente levantado y que, tras el desconcierto de principio de los años ´90 del siglo pasado fueron reactivadas por los nuevos amos, siguieron sirviendo en la nueva situación.

Los rusos, que entrenaron a la Inteligencia cubana, mostraron su eficacia como tutores. Uno de los éxitos del espionaje cubano fue reclutar a que fue la principal analista sobre Cuba de la Inteligencia norteamericana, Ana Belén Montes. Así, los informes y análisis que leían el presidente de Estados Unidos y los principales mandos y estructuras de seguridad norteamericana y les servían de referencia para diseñar y aplicar políticas hacia Cuba, eran redactados y controlados en sus lineamientos base por las astutos apparatchiks del espionaje cubano. ¿Imaginan una situación más surrealista?