lunes, 15 de noviembre de 2010

LA REACCIÓN DEL TRUJILLISMO Y LA TENDENCIA A EMITIR JUICIOS SIN DISCERNIR Y MEDITAR DE ALGUNOS


Retorcer la verdad o cómo la reacción del trujillismo confunde a unos y destapa complicidades de otros.

Por Aquiles Julián

“Aflora claramente la misión imposible de beatificar las acciones de un régimen diabólico y endiablar la lucha antitrujillista”.

Fundación Héroes del 30 de Mayo

Soy amigo personal, toda una vida compartida en torno a la literatura, la decencia y la libertad, de Andrés L. Mateo y de Manuel Núñez. De ahí que una opinión que provenga de ellos para mí sea particularmente apreciada y querida. Tengo, al igual que ellos, particular cuidado en torno a los valores de la libertad y la democracia. Y especial sensibilidad ante las tendencias autoritarias y seudoprotectoras que asumen los burócratas y los demagogos, que se piensan autorizados a “protegernos”, aunque en realidad lo que disfrutan y aspiran es a limitarnos, a constreñirnos.

Los derechos de libre expresión, asociación, discrepancia, crítica, disensión son caros para mí, tanto como para ellos. Por esos derechos los tres, al igual que muchos otros, desafiamos al Poder y pusimos en riesgo más de una vez nuestra integridad personal, en tiempos sombríos en que la intolerancia era cosa común. Sobre todo porque provenimos de modelos autoritarios en que el simple reclamo de tales derechos era penado y hostigado. Nacidos todos en la última etapa del trujillismo, padecimos las secuelas de aquel régimen inicuo y maligno, que deformó y corrompió profundamente a la sociedad dominicana.

Entiendo entonces la preocupación, sólo que es improcedente e infundada, que les embarga en torno a la sentencia que evacuó la magistrada Katia Gómez Germán, jueza de la Quinta Sala de la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, en que niega el permiso a que se abra en nuestro país un local dedicado a promover y enaltecer al delincuente Rafael L. Trujillo, quien encabezó una asociación de malhechores que se impuso a sangre y fuego y nos desgobernó por los fúnebres 31 años de crímenes, expolio, exacciones y abusos que padecimos los dominicanos a cargo del cabecilla criminal y su pandilla. Simultáneamente, la sentencia condena la difusión de un libelo infame e infamante en que la hija del tirano se dedica a calumniar a héroes y víctimas de la tiranía, retorcer los hechos e inducir a error a lectores desprevenidos, limpiar al monstruo que la engendró de crímenes inmundos desviando las responsabilidades a terceros y maquillar una tiranía vil y sanguinaria.

Y es que ambos queridos amigos, alarmados por lo que juzgan a la ligera como un acto de intolerancia, confunden un libro con un libelo y el derecho a expresarse con el derecho a calumniar y difamar, afectando la honra y el buen nombre de terceros sin aportar prueba alguna de la difamación, que fue lo que la jueza atinadamente condenó y enmendó, a raíz de una acción legítima de las fundaciones patrióticas en representación de las familias afectadas. Familias, por cierto, a las que tanto Andrés L. Mateo, Manuel Núñez como yo mismo y muchos otros, incluyendo al señor Virgilio Bello Rosa, debemos el haber puesto los muertos y la sangre que nos permitió expresarnos con cierto nivel de libertad. (Por cierto, el señor Bello Rosa fue alto funcionario judicial de la gestión de gobierno que levantó subrepticiamente y antipatrióticamente el impedimento de entrada al país a Angelita Trujillo y su familia, y que la agasajó con fiestas tocando temas trujillistas en la Base Aérea de San Isidro, acción ilegal y antinacional que no recordamos que pusiera en marcha la acción del Ministerio Público siendo el señor Bello Rosa flamante Procurador General de la República).

EL DELITO DE LIBELO

¿Qué pasa si aparece un libraco en que se emiten acusaciones infames, calumniosas e infundadas que afectan la honra y buen nombre de, digamos, Andrés L. Mateo o de Manuel Núñez? Quiero dejar constancia de que hablo, no de discrepancias, no de disensión, no de una visión o interpretación distinta, sino de que les endilguen crímenes no cometidos; peor aún, cometidos por otros y que se les quiera atribuir a ellos; que se les intente abusivamente acusar de inconductas graves e infames? ¿Cómo reaccionarían? ¿Qué harían? ¿Juzgarían el hecho criminal un “debate de ideas”?

En el caso de las federaciones patrióticas y las familias de los héroes y mártires del 30 de Mayo hicieron lo que procede, lo correcto, lo legal, lo civilizado: iniciaron un recurso de amparo, una figura jurídica 100% legítima y procedente.

No hicieron justicia por sus propias manos. No se aparecieron en la librería “Luna” a destruir los ejemplares del libelo. No amenazaron. Simplemente, se ampararon en la ley y en los mecanismos que ella consagra a quienes se sienten vejados, perjudicados o afectados.

¿Es esa conducta correcta o incorrecta? El sentido común nos dice que es la apropiada. Podrían callar y dejar que el abuso se ejerza sin protestar. Mas sabemos que quien calla, otorga. O simplemente criticar al libelo, sin recurrir a la acción judicial. Eso generaría dudas: ¿si es mentira, por qué no demandan?

No tenemos en nuestro país tradición de acudir a la justicia a ventilar nuestros diferendos. O hacemos “justicia” por nuestras propias manos, o padecemos y simplemente dejamos que las cosas sucedan, pasivamente. Ambos extremos son incorrectos.

Ciertamente, la justicia dominicana tiene mucho que corregir, perfeccionar, enmendar y mejorar. En muchos aspectos, es la que heredamos de la tiranía y viene con sus lacras. Pero las leyes, normas y reglamentos son los acuerdos entre hombres libres que regulan y norman la convivencia y evitan que la misma se transforme en una selva en que nos destripemos como lobos.

La cultura, la civilización, es esa capacidad de someternos a normas y reglas que aceptamos de común acuerdo para poder convivir con ciertas garantías y seguridades. Lo otro es simplemente ley del más fuerte, guerras tribales, salvajismo. Eso era la tiranía de Trujillo.

¿NO HAY DIFERENCIAS ENTRE UN LIBRO Y UN LIBELO CALUMNIADOR?

Tanto Andrés L. Mateo como Manuel Núñez y yo somos amigos de la novelista y abogada Carmen Imbert Brugal, hija de Segundo Imbert Barrera, asesinado en la cárcel por orden de Pupo Román en los confusos momentos transcurridos luego del ajusticiamiento del tirano. Ahora, Angelita Trujillo quiere exculpar a Trujillo de responsabilidades y cargarle el crimen de las Mirabal y su chofer, sin aportar prueba alguna, al padre de Carmen, entre otros. Y lo que dicen los deudos de las Mirabal, que nunca se prestarían a encubrir a los bestiales autores de aquella monstruosidad, es que fue un asesinato ordenado por Trujillo y ejecutado por sicarios del temible Servicio de Inteligencia Militar, SIM. Y lo menos es ser solidario con una colega del oficio literario.

Si mienten, difaman, injurian ¿qué deben hacer los agraviados? ¿Callar? ¿Agredir? ¡Deben recurrir a los mecanismos que el sistema judicial pone en sus manos para proteger su honra y castigar al impetrante! ¡Y eso, exactamente eso, lo procedente, lo correcto, lo apropiado, fue lo que hicieron las fundaciones patrióticas y las familias de los héroes, víctimas y mártires del trujillato!

La jueza, que evaluó la carencia de sustento de dichas acusaciones y, además, el hecho cierto de que el libro, la fundación y otras iniciativas puestas en marcha por el trujillismo violan las leyes dominicanas, dio ganancia de causa a las fundaciones patrióticas querellantes. Esa sentencia, que enaltece a la justicia dominicana, es decorosa, digna, justa y patriótica. No se puede condenarla sin antes entenderla y sopesarla. Eso es ligereza, precipitación, impulsividad. Nada acorde a las personalidades y trayectorias de Andrés y Manuel. Es conveniente que revisen el caso y atemperen el juicio. Dejarse provocar no fue un acto juicioso.

Asistimos a un plan siniestro orquestado por ex –torturadores, ex –matones, ex –cortesanos y, peor todavía, por la inmundicia social que busca a toda costa participar en la reinstauración de la tiranía y aspira, ilusamente, a ser los próximos Anselmo Paulino y Johnny Abbes del régimen neotrujillista encabezado por (Luis José) Ramfis Domínguez Trujillo, un vividor que sueña con sorprender a los dominicanos pintándose taimadamente de angelito, y congregar en torno a sí toda la putrefacción social posible para encaramarse en el poder, dar un golpe de estado desde la presidencia (nada difícil en un régimen presidencialista y sin real equilibrio de poderes, como el vigente), y reiniciar la carrera de rapiña, despojo y crímenes del trujillismo. Ese plan deriva de una realidad: el dinero de la mamá, luego de 50 años de parasitar , hay que dividirlo entre seis y se acaba. La hez social, a la cual Juan Pablo Duarte denominó en su momento “bando parricida y traidor”, los enemigos del país, de los ciudadanos, de la democracia y de los derechos y normas civilizadas, conspira contra nuestras libertades (precarias, limitadas, pero que nos han permitido respirar, construir una obra, disentir y crear) y atenta no sólo contra la patria, también contra nuestras familias, contra nuestros hijos y contra nuestras vidas.

La conspiración antinacional fue subrepticiamente orquestada. Y montada de forma artera. Y ha emergido. Los ciudadanos desconocen que hay toda una trama inmunda contra nuestras libertades. En la misma se involucraron periodistas, bloguistas, legisladores, antiguos testaferros, los serviles de siempre, “hacedores” de opinión pública y “constructores” de imagen; seudodirigentes políticos y toda la canalla que pudieron reunir alrededor del proyecto de legalizar un partido trujillista vía una seudo fundación “sin fines de lucro”, pero con fines de destruir la precaria democracia que gozamos.

LA REACCIÓN DESAIRADA DEL TRUJILLISMO FRENTE AL FALLO

El fallo judicial, valiente, probo y digno de la jueza Katia Gómez Germán, que la enaltece y distingue, ajustado a la Ley 58-80 que prohíbe las actividades que promuevan el trujillismo, a la Ley de Difamación e Injuria y a los intereses nacionales, no sólo produjo una honda frustración en las huestes trujillistas, también una reacción de desinformar y cuestionar dicho fallo, engañando a la opinión pública al presentar una condena a la difamación como un atentado a la libertad de expresión. Y muchos han caído incautamente en la trampa.

Un libelo no es un libro, es un acto delictual, y como tal fue penalizado. Y el instrumento del crimen: el libelo, fue condenado. Se les dio la oportunidad de probar sus asertos y acusaciones ¡Y no pudieron! Mintieron, buscaron deformar los hechos, hicieron una y mil maromas pero al final la verdad se impuso: era un libelo calumniador, sin base alguna, y la pantalla del partido trujillista en ciernes: la supuesta “fundación”, violaba una ley vigente: la Ley 58-80 que prohíbe la promoción del trujillismo.

Este no es el último round. Como uno de los activistas del bando parricida y traidor dijo: es una “lucha a largo plazo”. Vienen otras iniciativas. Esta auténtica asociación de malhechores que encabezan Angelita Trujillo y Luis José Domínguez, un desertor, y que tiene como mascarón de proa al petimetre del ramficito de segunda mano que quieren encaramarnos encima para dar continuidad a la dinastía bastarda de los Trujillo, no va a cejar en su intento.

Y tristemente puede ser ayudada por las inconductas y desafueros de nuestras autoridades, cuyas intemperancias, ambiciones, prevaricaciones y violaciones de las normas, leyes y reglamentos, adobadas por un indisimulado menosprecio a los valores, principios y regulaciones de la democracia, sistema en que muchos funcionarios, adoradores de los modelos totalitarios, no se sienten cómodos, inducen a muchos ciudadanos desprevenidos a desconfiar de los modos democráticos de convivencia y ser incautamente engañados por el trujillismo que vende el espejismo del “progreso y la tranquilidad en que se vivía cuando Trujillo reinaba”.

Nuestra democracia es limitada, insuficiente, débil, precaria y más formal que real. Los modos antidemocráticos, totalitarios, autoritarios predominan en nuestra cultura. Y los partidos políticos existentes no han sido escuelas de democracia sino de chanchullos, ventajismo, clientelismo, apandillamiento, sumisión, rastrerismo y otras conductas lamentables. No es la democracia como modelo el problema, es nuestra falta de carácter como ciudadanos, la proclividad a sumarnos al coro en procura de ventajas y picoteos. Nuestra propensión a caer en connivencias e complicidades.

La repulsión que tales procedimientos crean le hace un flaco servicio a la democracia de la que se pintan. En realidad, nos falta mucho para instaurar un estado de derecho. Nuestra cultura de privilegios, maniobras, prevaricación e impunidad es el caldo de cultivo para que el trujillismo renazca. Ese rastrerismo de la politiquería dominicana es lo que nos debe asquear. Y ese rastrerismo es una secuela… ¡del trujillismo!

¿QUÉ ES UN MÉTODO TRUJILLISTA?

El senador por Elías Piña, Adriano Sánchez Roa, según aparece en el Listín Diario del sábado 13 de noviembre, Pág. 4 A, declara que “Si criticamos los métodos trujillistas, no podemos nosotros entonces aplicar métodos trujillistas”. Y estamos totalmente de acuerdo con él, sólo que él no especifica cuáles son los métodos trujillistas. Y yo se los voy a mencionar.

El trujillismo se caracterizó por violar impunemente las normas legales y los derechos ciudadanos. Asesinó a mansalva, torturó, encarceló y despojó de manera cruenta y grosera a los dominicanos. Les calumnió e injurió en el Foro Público. Irrespetó los derechos ciudadanos y los derechos humanos. Fue un régimen criminal, violento e ilegal. Se impuso en base al terrorismo político en 1930 de manera ilegítima y se mantuvo en base al terrorismo y a todo tipo de atropellos, incluyendo crímenes, despojos, torturas y desapariciones, hasta que, ¡por fin!, luego de infructuosos esfuerzos por librarnos del criminal Chapita, iniciados desde los comienzos de la tiranía, un grupo de aguerridos valientes nos libró del tirano al ajusticiarlo el 30 de mayo del 1961.

Esos fueron sus métodos. El terrorismo político, la tortura, la violencia. ¿Se ejerció terrorismo contra Angelita Trujillo o su hijo? No ¿Se les torturó? No ¿Se les despojó, robó y oprimió? No ¿Se les injurió y calumnió? Tampoco.

Entonces, ¿cuáles métodos el senador Sánchez Roa tilda de “trujillistas”? Asómbrese: ¡el acudir a la ley! ¡El demandar amparo frente a la difamación! ¡El actuar acorde a lo que la Constitución y las leyes dominicanas garantizan a los ciudadanos dominicanos!

El libelo de Angelita Trujillo calumnia y despotrica contra honras, injuria gravemente a familias de héroes, víctimas y mártires de la tiranía, ofende a la conciencia patriótica dominicana al mentir de forma grosera, acusa sin presentar pruebas que avalen sus afirmaciones, buscando exculpar al monstruo que la engendró de los crímenes inmundos que se cometieron bajo sus órdenes. No sólo busca eximirlo de responsabilidades, quiere manchar con la sangre de las Mirabal, por ejemplo, ¡a los que nos libraron del torvo criminal que era su padre!

Es un objeto delictuoso, un libelo, una fuente de infamias, mentiras, calumnias y difamación, todo lo cual está penado en el Código Penal dominicano. Lo que hicieron las fundaciones patrióticas y las familias de los héroes, mártires y víctimas del trujillismo fue recurrir mediante un recurso de amparo para que se descontinúe un delito, obligando a los que están coaligados en ese propósito siniestro a parar de injuriar y difamar; es decir, de delinquir. Senador Sánchez Roa, si a una familia, persona o institución la calumnian e infaman ¿cuál es la acción correcta? ¿No es querellarse y recurrir a la justicia?

Como vemos, la expresión del senador Sánchez Roa es totalmente improcedente. No se emplearon métodos trujillistas. No se mandó a asesinar a nadie, como hacía Trujillo. Tampoco se mandó a darle a nadie una paliza ni a torturarlo, como también se hacía. No se afectó la propiedad privada mediante un acto de terrorismo, como Trujillo solía hacer. Tampoco se mandó una turba, como aquellas que fueron a las iglesias católicas en 1960, mandadas por Trujillo. Se recurrió a la ley. Se empleó el recurso que la Constitución y la legislación dominicana acuerdan a los ciudadanos que se sienten agraviados para proteger sus honras, bienes y su integridad. ¿Es eso “trujillismo”? ¿Son esos “métodos trujillistas”? ¿No son esas leyes las que usted aprueba y por las mismas que usted es senador, señor Sánchez Roa?

¿DESDE CUÁNDO APOYARSE EN LA LEY ES “ANTIDEMOCRÁTICO”?

Otro senador, esta vez el de la provincia Monseñor Nouel (Bonao), el señor Félix Nova, manifiesta, según la misma edición del Listín Diario, que “negar la venta del libro es un error y una medida “trujillista”. Y los periodistas Ramón Urbáez y Wanda Méndez, que firman el reportaje, citan estas palabras del señor Nova: “Tú lo criticas, y ahora está haciendo lo mismo que hacía, eso es un error de esa jueza, en un país democrático que la gente lea lo que entienda”.

De nuevo, ¿puede el señor Nova explicarnos si “en un país democrático” debe derogarse la ley que penaliza la difamación y la injuria, y permitir que cualquier infame atente contra la honra y el buen nombre de alguien haciendo acusaciones infundadas, difamando y mintiendo, sin aportar prueba alguna?

Note el señor Nova que aquí los libros de esbirros, testaferros y asesinos trujillistas han circulado sin ningún tipo de obstáculo. En las librerías han estado y están a la venta los libros de Víctor Alicinio Peña Rivera, el temible jefe del SIM en la Zona Norte, implicado en el crimen de las Mirabal (de lo que buscó exculparse, por cierto, en sus libros), del sicópata Johnny Abbes García, unas seudo memorias retorcidas que prosiguen, más allá de su vida, desinformando, deformando, engañando. También han estado las memorias de “Navajita”, está ese “engendro” que es “Yo, Ramfis”, un bodrio hijo de la búsqueda de autojustificación del desertor y criminal Luis José León Estévez, alias “Pechito”, gigoló y participante en la masacre de la “Hacienda María” en que Ramfis y sus agüizotes asesinaron a un grupo de héroes del 30 de Mayo encarcelados, acción que el entonces presidente de la República, Joaquín Balaguer, se negó a prevenir y evitar, pese a haber sido alertado oportunamente sobre dicho plan, y cuya sangre le salpica y de cuyo crimen es corresponsable en tanto presidente en el momento, y también porque fue informado del plan siniestro y no procedió a frustrarlo como era su deber.

Así que el problema no es con el libelo, sino con la difamación calumniosa sin aportar pruebas que respalden las acusaciones que contiene.

Recurrir a la ley, apoyarse en la ley, ampararse en la ley ¡es trujillismo, según el senador Nova! ¿Oh, y no es el senador Nova uno de los que “hacen las leyes”? Si hay una ley que penaliza la difamación y la injuria, ¿demandar que se aplique y se castigue el libelo y el pasquín injurioso es “hacer lo mismo que hacía” Trujillo? ¿Nos estamos volviendo locos? ¿Se pueden decir tantas sandeces y disparates sin pensar ni analizar lo que se dice, simplemente porque aquí se abre la boca y se desbarra sobre lo que sea, sin previamente sopesar con mesura lo que se emite?

El senador por Bahoruco, Manuel Paula, también incurre en el mismísimo error. Declara que “prohibir por sentencia la venta del libro no es una salida correcta, porque en un país democrático hay libertad de expresión”. Y la pregunta que se cae de la mata es, ¿señor Paula, esa libertad de expresión implica libertad de difamación, de calumniar sin pruebas, de injuriar y afectar honras y nombradías?

Si el señor Paula se anima, que aclare que en nombre de la “libertad de expresión” se deben permitir todo tipo de acusaciones infundadas, todo tipo de injurias, todo tipo de calumnias. Como tanto el señor Paula, el señor Nova y el señor Sánchez Roa son senadores, ¿Por qué no proponen eliminar la ley que penaliza la difamación e injuria? Porque si esa ley existe y está vigente, recurrir a ella, ampararse en ella, es actuar según normas civilizadas, correctas y legales. Decir que quienes proceden de tal manera están actuando empleando “métodos trujillistas y antidemocráticos” no sólo desdice de su inteligencia, capacidad de pensar y buen juicio, muestra un grado tal de torpeza, tal nivel de confusión mental y desorientación, una tal incompetencia que ahora sí, señores Sánchez Roa, Nova y Paula, hay que asustarse, porque la incapacidad de discernir, pensar con buen juicio y sopesar indica que si ustedes son el tipo de senadores que tenemos, no nos queda más que orar porque el Señor nos proteja de ustedes.

¿DESDE CUÁNDO CALUMNIAR Y DIFAMAR ES “DEBATIR IDEAS”?

La penosa confusión en que caen personas que no paran a meditar las cosas antes de hablar también afectó al amigo Rafael Pérez Modesto, vicepresidente de la Comisión de Efemérides Patrias. Según el Listín Diario, Pérez Modesto “criticó la sentencia, y la consideró totalmente ajena al espíritu de apertura, democracia y debate de las ideas que promueve el gobierno civilista del presidente Leonel Fernández”, porque ¿desde cuándo calumniar y difamar es “debatir ideas”?

Lo que la sentencia de la jueza Katia Gómez Germán penaliza y condena es la acción de calumniar, que está tipificada como delito y prohíbe que el instrumento de difamación: el libelo firmado (más que escrito), por Angelita Trujillo, cuyos talentos escriturales se derivan de aquellas obras “escritas” por la gran intelectual que fue María Martínez, como “Meditaciones morales” (y aquí el autor se cae al suelo riéndose a carcajadas), “pensadora profunda” (hay que leer los ditirambos que generaron sus “obras”) si las hay.

Así que el amigo Rafael Pérez Modesto tiene que entender que erró el tiro. La difamación y la calumnia son delitos penados por la ley dominicana. En nada hay ideas allí sino bajeza, mentiras cobardes, insanía y maldad. Las aberraciones que allí se dicen contra héroes como Luis Amiama Tió, víctimas de la tiranía como Segundo Imbert Brugal y contra el mismísimo René Román Fernández, Pupo, derivando hacia ellos la responsabilidad de crímenes inmundos ordenados por su padre, el monstruo Rafael L. Trujillo, sicópata y pedófilo redomado, son delitos. ¡Delitos, amigo Pérez Modesto! ¿Deben los delitos ser asumidos como “debates de ideas”? ¿Calumniar es para usted debatir ideas? ¿Desde cuándo?

Y tenga en cuenta que si usted es vicepresidente de una Comisión de Efemérides Patrias y existe ese “gobierno civilista” al que usted elogia es porque unas familias, que no fueron ni la suya, ni la mía ni la del presidente Fernández ni las de la mayoría de los funcionarios del presente gobierno pusieron la sangre, los muertos, los torturados, para que hoy usted pueda ser funcionario y el señor Fernández ser presidente. Como todos somos beneficiarios de un acto, el ajusticiamiento del monstruo el 30 de mayo de 1961, que ni usted, ni yo ni el señor Fernández ni nuestros familiares realizaron, sino otros, que pusieron la sangre, los muertos y tuvieron que crecer sin padres, hermanos, tíos asesinados cruentamente por los Trujillo tras el ajusticiamiento, ¿no sería un acto mínimo de decoroso agradecimiento el apoyar que las calumnias, las injurias y la difamación contra estas familias sin pruebas, sólo por odio y deseo de confundir y engañar, sean prohibidas por delictuosas, a menos que se aporten documentos incuestionables que respalden las afirmaciones e imputaciones que alegremente se difunden en el libelo?

EL COLMO DEL DISPARATE

Ahora, el colmo del disparate fue el del señor Mariano Mella, quien preside la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, y que se destapa pidiendo la derogación de la Ley 58-80 que prohíbe las actividades que promuevan el trujillismo. Según reseña la periodista Wanda Méndez del Listín Diario, edición del lunes 15 de noviembre, Pág. 2 A, el señor Mella “consideró que esa ley que data del 1962, constituye un retroceso”. Es decir, que el retroceso no es el trujillismo que según la legisladora Minou Tavárez está “vivito y coleando”; no, para el señor Mella el retroceso es la ley que nos protege de los sectores que activamente buscan organizarle un partido al heredero al trono, el parásito Ramfis Domínguez Trujillo que, por cierto, ¿de qué vive? ¿En dónde ha trabajado? ¿En qué se ha ganado la vida? ¿No habrá echado ese cuerpo manganzón que tiene de dineros robados al pueblo dominicano por su familia? ¿Ha pedido el señor Mella que ese dinero sea restituido a nuestro patrimonio?

Avergüenza que personas que debieran orientar a la sociedad sea focos de desorientación, confusión y maldición.

Asistimos a una trama orquestada para legalizar el trujillismo. Dentro de esa trama, en que participan ex –calieses, ex –torturadores, ex –asesinos, ex –lacayos y cortesanos de la Era criminal, amalgamados con lacras y personas de la peor catadura moral, vividores y oportunistas que sueñan que harían su agosto en una reinstalación de la tiranía, en una ignorancia de la suerte corrida por el pico de oro Rafael Estrella Ureña, al que Trujillo maltrató, encarceló, enjuició y vejó luego de que fuera quien le organizó la conspiración que llevó a Trujillo al poder; ese grupejo al que Juan Pablo Duarte denominó en su época el “bando parricida y traidor” busca organizar un partido trujillista, nucleado en torno al parásito hijo de Angelita, para destruir la escasa y precaria democracia, la limitada libertad que los dominicanos hemos disfrutado, gracias al sacrificio de los héroes del 30 de Mayo y de tantos que pagaron con sus vidas y con torturas la recuperación de las libertades públicas.

Pero ese trama en que hay funcionarios, legisladores, generales y ex-generales implicados, y que congrega toda la hez de nuestra sociedad para un fin inmundo y criminal: reinstalar una tiranía sanguinaria no es lo que llama la atención de ciertas personas; lo que les interesa es que la ley que limita y contiene al bando parricida y traidor se derogue. ¿Con quién estamos? ¿A quién le duele este país? ¿Quién se compadece de este infeliz pueblo que pagará con sangre, torturas, despojos, retroceso real y verdadero, violaciones, abusos, la conducta irresponsable de quienes se supone debieran alertarlo, orientarlo y defenderlo?

Hay demasiadas complicidades, demasiado apañamiento. Se peca por comisión, y también por omisión. Hay un destape trujillista interesante. Cada quien se quita la careta y se muestra impúdicamente. Hay que vivir para ver. Y habrá que adquirir toneladas de subsalicitato de bismuto, de antieméticos, para poder sobrellevar la náusea que ciertas inconductas, apandillamientos, cobardías y adscripciones van provocando en uno.

¿PUEDE O NO EL TRUJILLISMO VOLVER A CAMPEAR POR SUS FUEROS EN EL PAÍS?


JOHN CASTILLO Ciudad: SANTO DOMINGO, D.N.

DON AQUILES, El trujillismo para mi esta sepultado en nuestro pais., El hecho de que un nieto de TRUJILLO VENGA AL PAIS APOYAR LA PROPUESTA O INICIATIVA SURGIDA DE LA MENTE DE UN PERREDEISTA, DE QUE EN EL PAIS SE PASE UNA LEY, PARA AUTORIZAR LA CONSTRUCCION DE UN MUSEO EN HONOR AL DICTADOR, Eso no revivira la figura del que llamaron el JEFE ILUSTRE., Al contrario, educaria a las nuevas generaciones, a conocer verdaderamente, la maquinaria infernal que produjo aquella pesadilla sanguinaria que vivio el pais durante mas de 30 anos. Yo puedo hablar con la propiedad de un DOLIDO, porque mi ABUELO PATERNO, FUE UNO DE LOS PRIMEROS OPOSITORES ASESINADO POR LA DICTADURA, DESPUES DE GUARDAR PRISION POR ANOS Y VILMENTE TORTURADO. CON EL MAYOR RESPETO por su preocupacion, en una democracia, pueden participar todos los candidatos y ES SOLO EL PUEBLO QUE TIENE LA ULTIMA PALABRA PARA DECIDIR SI QUIERE VIVIR EN EL PRESENTE ACTUAL, O POR EL CONTRARIO, QUIERE Y DESEA RETORNAR AL PASADO.


Aquiles Julián Ciudad: Santo Domingo, Rep. Dominicana

Apreciado señor Castillo, el trujillismo no murió con Trujillo y, como dijo la legisladora Minou Tavárez (y créame que ella sabe bien de lo que habla) está "vivito y coleando". No se trata de una "iniciativa surgida de la mente de un perredeísta" sino de un plan coordinado con una serie de acciones y que ha congregado a una serie de ex-sicarios, ex-torturadores, ex-asesinos y ex-c+omplices y esbirros, así como una variopinta mezcla de basura social: vividores, oportunistas, arribistas, lacayos y aspirantes a cortesanos, nucleados alrededor del "príncipe heredero": el hijo de Angelita Trujillo que quiere presentarse como ¡el nuevo Ramfis Trujillo!, renunciando a sus dos primeros nombres: Luis José, y a su principal apellido: Domínguez. El plan conllevaba (¡y conlleva!, ellos no han renunciado al mismo. Ahora asistimos a un hipócrita clamor por la "libertad de expresión" y otras trampas en que algunas personas, incluyendo amigos míos, caen de manera cándida, sin sospechar qué se esconde tras ese rasgamiento de vestiduras) meter de contrabando el germen de un partido político trujillista tras la máscara de una "fundación cultural". ¡Los asesinos de artistas y escritores, como Andrés Requena, Jesús de Galíndez, José Almoina y Ramón Marrero Aristy amparándose en el status de "activistas culturales"! Igualmente, proyectar (crearle una imagen pública, vendernos el producto: fabricar un candidato) al ramficito de segunda mano, que ha ido modificando su discursillo cínico e hipócrita para potabilizarse, de manera que lo aceptemos, al grado en que pueda convertirse en una opción política para reinstaurar la dictadura, siguiendo el modelo de Chávez (ganar unas elecciones y aprovechando la extrema centralización presidencialista, desmontar el Estado de Derecho e instaurar leguleyamente una tiranía "constitucional"), maquillar al régimen de Trujillo aprovechando el cúmulo de falsedades que prevalecen en torno a él, pues los trujillistas siguieron en el gobierno, los únicos que salieron fueron los parientes directos de Trujillo y algunos de sus más cercanos cómplices, de forma que todo ese bagaje de mentiras que han pasado por oro de ley se aproveche y limpiar de crímenes al trujillismo (¿acaso no dijo un ex-general, el señor Juan Pou Castro, ¡qué apellidos!, que apenas se le pueden endilgar a Trujillo dos muertecitos en todos esos largos 31 años de muertes y horror sin límites?) ¡endosándoselos a quienes lo ajusticiaron! El plan ha tenido un momentáneo revés por la dignísima sentencia de la jueza Katia Gómez, pero ¡oigan la bulla, amigos!, declaraciones y comportamientos, que llegan a pedir la derogación de la Ley 58-80 de 1962 que prohíbe las actividades trujillistas, así de simple, eliminar la ley que ha impedido a los Trujillo retornar por sus fueros y logró que no se produjera un baño de sangre entre trujillistas y antitrujillistas, al limitar esa posibilidad. Y minimizar el riesgo, el peligro, es ingenuo. Peor aún, suicida. Si usted y yo podemos expresarnos, discrepar, coincidir y exponer nuestros puntos de vista en libertad, viendo que ambos vivimos en República Dominicana, fue porque un grupo de valientes puso la sangre, puso los muertos, para que la inmensa mayoría de dominicanos pudiéramos vivir en democracia. Aún esa democracia precaria, limitada, insuficiente que tenemos, culpa no de los héroes del 30 de Mayo, sino de la irresponsabilidad ciudadana de nosotros, los dominicanos, deformados por 31 años de tiranía de la que de una forma u otra fuimos cómplices por omisión, cuando no por comisión. Esa "maquinaria infernal", como usted atinadamente la califica, está "viva y coleando" como denunció Minou Tavárez. No sólo lo está, actualmente está activa en procurar, aprovechando los desencantos y frustraciones por nuestras inconductas y deficiencias, reinstalarse en el poder para proseguir la historia de crímenes, despojos, abusos, violaciones y opresión del trujillismo. Y cuentan con adictos a recibir patadas, verdaderos masoquistas políticos y sociales dispuestos a destruir lo poco que hemos avanzado, ese grupejo al que Duarte llamó "el bando parricida y traidor", que corteja al parásito que se pasea orondo por programas y escenarios, y está profundamente implicado en un plan siniestro cuyas principales líneas ya hemos expuesto en este y otros artículos, y que se mantiene porque a Angelita y Luis José, el desertor, se le acaban los millones robados al país, hay que dividir entre seis la herencia, y vienen por más, con todo su poder de engañar, corromper, chantajear e, incluso, de matar, porque el trujillismo cuenta con sicarios activos en el país y no piensa detenerse ante nada. Ojalá que ni usted ni yo callemos o facilitemos sus planes. Bendiciones de lo alto para usted y su familia, señor Castillo

miércoles, 10 de noviembre de 2010

LIBRO DIGITAL GRATUITO "EL ÚLTIMO ESTERTOR DEL TRUJILLISMO", POR AQUILES JULIÁN


Dicen que todo aquel que va a morir se alivia

Por Aquiles Julián

“Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria”.

Juan Pablo Duarte

El país padece una aguda infección de trujillismo. Es su último estertor. Antes de dar su último hálito para condenarse para siempre como un tiempo y un modelo de tiranía abominables ambos, busca retornar en una misión imposible al poder. Como los dineros robados al país se acaban (la herencia de Angelita habrá que dividirla entre seis), la hija del tirano en senil arrebato quiere endosarnos al parásito del hijo.

Han iniciado una ofensiva que incluye un libelo calumnioso y de mal gusto, una “fundación” que es la mampara del proyecto de partido político con el que piensan terciar y convertirse en opción de poder, montarle un “museo” a Chapita como si no bastaran los museos de El 9 y La 40, importar los inútiles huesos carcomidos del dictador atrabiliario y libidinoso para crearle su panteón en que desplazará al Barón del Cementerio como encarnación del mal y de las malignas huestes del averno.

El engolado petimetre que revolotea enalteciendo al feroz abuelo, un criminal de tomo y lomo cuyo pedigree incluye violador, terrorista, chantajista, secuestrador, extorsionador, ladrón, asesino, capo di tutti capi, depredador, pedófilo y otras medallas con las que engalanar sus ridículos uniformes colmados de condecoraciones autoasignadas y otras pendejadas, incluyendo aquel bicornio emplumado de generalísimo de opereta, el nieto anda por ahí, acompañado de cuanta basura se le prosterna, en una presencia indecente e ilegal, pues es cómplice de crímenes como calumniar honras y ser parte de una asociación de malhechores que incurre en el delito de difamación e injuria y promover el trujillismo lo cual está penado por la Ley 5880. Su presencia en el país no sólo es una afrenta a la sociedad dominicana, también es una flagrante demostración de la impunidad del crimen y la falta de decoro, probidad y respeto por la Constitución y las leyes en que caen penosamente nuestras autoridades judiciales y gubernamentales.

El señor Luis José Ramfis Domínguez Trujillo, que pretende dar continuidad a la tiranía de su abuelo y montarnos una dinastía bastarda e inicua, es un delincuente de tomo y lomo. Lamentablemente, él y sus padres cuentan con la complicidad de funcionarios y dirigentes en los principales partidos políticos que interceden por mantenerles privilegios que se niegan a los ciudadanos que sí cumplen con la ley y la Constitución.

Este individuo, ciudadano norteamericano, se pasea orondo por las calles de un país al que su familia ensangrentó, pisoteó, robó y abusó en todas las formas y maneras posibles. Y los residuos nauseabundos de aquel régimen nefasto que nos hundió en el cenagal de crímenes, violaciones, tropelías y desmanes por 31 largos años, roto por la acción valiente y honrosa de los Héroes del 30 de Mayo, se le arrodillan de nuevo y cantan loas a lo que consideran la encarnación del Trujillo, el sucesor.

Fanfarrón, consciente de la impunidad que le favorece y la protección con que cuenta en enclaves de poder, el ramficito de segunda mano que se pavonea por nuestras calles y es agasajado por la hez de la sociedad dominicana, viejos torturadores y esbirros, antiguos calieses y asesinos, nostálgicos cortesanos y los subproductos de la putrefacción moral que se arrima a cualquier porquería porque se siente afín, es no sólo una pretendida opción política de reinstauración de la tiranía, a la vez es el postrer intento de recuperar la corona y devolver a Angelita I el reino del que la echaron de mala manera.

Aquí, en este libro digital, reúno una serie de artículos escritos para develar el siniestro plan del trujillismo en este instante postrero. Y lo acompaño de firmas tan prestigiosas como Mario Vargas Llosa o el periodista dominicano residente en New York Reginaldo Atanay. Por igual, incluyo algunas noticias relevantes aparecidas en los diarios nacionales y, como enriquecedor complemento, una selección de los comentarios hechos por lectores a varios de los artículos publicados en medios los han amplificado, entre ellos El Libre Pensador, España; Expreso Santo Domingo, de Santo Domingo Oriental; Al Momento.Net, dirigido por Saúl Pimentel; Diario Dominicano, dirigido por Héctor Tineo; Diario Digital RD, dirigido por José Tejada Gómez; OK Venezuela, Estado Miranda, Venezuela; Foro Pro Ley de Acoso, Uruguay; Orejano Vive, Uruguay; Atanay.Com, Estados Unidos; El Sol de Ohio, Estados Unidos, blogs y otros medios digitales a los que agradezco la amplificación.

He respetado la ortografía y vertido los juicios expuestos sin ningún tipo de discriminación, salvo la que podría derivarse de no reproducir groserías, insultos y calumnias por respeto al lector.

Al leer los juicios de los que se autocalifican como “trujillistas” resalta la pobreza intelectual rayana en el cretinismo, la carencia de valores y principios morales, el desparpajo, la frivolidad, la incultura y el vocabulario de matón y analfabeto que los encuadran y definen. En medio de expresiones soeces y destempladas, emerge la catadura de dichos energúmenos, enceguecidos en el espejismo de una vuelta a las mieles del poder, sintiéndose los nuevos alicates del Trujillo redivido que sería el ramficito de segunda mano que nos quieren encajetonar entre pecho y espalda.

Tras bambalinas, viejos capitostes, de aquellos que se refocilaban en el Foro Público y se prestan para toda bajeza, aportan guía y apoyo al delfín que funge de pretendiente a la corona. Ya saben, esos a los que Duarte llamó el “bando parricida y traidor”, mueven hilos para “proyectar” al calumniador.

Estamos en medio de un intento, que juzgo el último, del trujillismo por reimplantarse en el país. Eso requiere mantener en alerta la conciencia democrática nacional y denunciar las maniobras siniestras del clan de ex –torturadores, esbirros, soplones, matones, serviles cortesanos y escoria de toda laya que se amalgaman en este intento por apropiarse del país, desmantelar el estado de derecho, imponernos una tiranía cruenta y sanguinaria y despojar por la fuerza de sus bienes a las personas, de sus derechos a los ciudadanos y de sus honras a las damas.

Y, estemos claros, tendrán que matar a muchos si quieren lograrlo. Y no vamos a regalar de gratis nuestras vidas. Como Duarte, repito: “El amor a la patria nos hizo contraer compromisos sagrados para con la generación venidera; necesario es cumplirlos, o renunciar a la idear de aparecer ante el tribunal de la Historia con el honor de hombres libres, fieles y perseverantes”.

Tengo cuatro hijos y, más que educación, más que bienes, el mayor legado que les puedo dejar es un suelo patrio, la libertad y la democracia. No es verdad que ellos van a tener que exiliarse huyéndoles a una tiranía o criar sus familias en medio del oprobio de una dictadura. No mientras yo lo pueda impedir. No es ese el ejemplo que les voy a legar ni el país que les voy a dejar. Y punto.

El libro es www.scribd.com: http://www.scribd.com/doc/41786332/EL-ULTIMO-ESTERTOR-DEL-TRUJILLISMO-POR-AQUILES-JULIAN

jueves, 4 de noviembre de 2010

¿QUÉ HAY TRAS LA "FUNDACIÓN" DE LOS TRUJILLISTAS?


El plan trujillista de formarle un partido a Ramfis Domínguez Trujillo está en camino

Por Aquiles Julián

“Se necesitan algunas de las cosas puestas en práctica en la era de Trujillo”

Luis José Ramfis Domínguez Trujillo

¿Qué objetivos buscan Angelita Trujillo y su esposo con el tema de la Fundación, el libelo infame e infamante y las actividades que están desarrollando? ¿Por qué, de repente, al hijo de la pareja le están dando “cámara”? ¿Qué se mueve tras toda la alharaca y qué siniestros propósitos se tejen contra la institucionalidad democrática y contra los dominicanos? Las acciones que están llevando a cabo los Trujillo, incluyendo la proyección del delfín y príncipe heredero Luis José Ramfis Domínguez Trujillo, tiene un solo propósito: tantear el terreno y, de permitírseles, crear las condiciones para en unos pocos años lanzar un partido político neotrujillista con Ramfis Domínguez Trujillo como candidato.

En sus años postreros, Angelita y Luis José Domínguez quieren recuperar la corona para su descendiente. Y están amarrando contactos, desempolvando viejas lealtades, chantajeando con los “archivos privados de Angelita”, mintiendo y limpiando al tirano y a su régimen e intentando que, en su último estertor, el trujillismo recupere el trono perdido y volvamos a la dictadura. El sucesor de Chapita sería su nieto: Luis Ramfis Domínguez Trujillo. Y para ello han articulado un plan cuyos pasos iniciales son el libelo de Angelita, las imputaciones que buscan desacreditar a los héroes del 30 de Mayo y crear confusión en la sociedad dominicana, sublimar aquella tiranía presentándola como una “era de progreso” y a Trujillo como víctima de la “traición” de sus “amigos”, que cometían crímenes por su cuenta y a espaldas de Chapita que luego se le endilgaban al tirano, y la Fundación, cuyo papel es agrupar a los nostálgicos de la Era y a los patricidas que aparezcan, para crear las bases orgánicas de lo que sería el partido trujillista en gestación.

El plan nefasto está en marcha. Y han ido progresivamente mostrando sus cartas. Todas las acciones emprendidas responden a una lógica: transformar al trujillismo en una opción política y congregar en torno a la Fundación Trujillo y al nieto del criminal felizmente ajusticiado por los héroes del 30 de Mayo a toda una cohorte de antiguos lacayos y nuevos traidores para, aprovechando el descuido en la conciencia política del país, dar el zarpazo a la democracia y retrotraernos a los ominosos tiempos de crimen y exacciones de la tiranía. Y para lograrlo están dispuestos a hacer lo que sea.

DESACREDITAR A LOS HÉROES DE MAYO

Una de las tareas que han acometido es arrojar cieno sobre los héroes del 30 de Mayo de 1961. ¿El objetivo? Confundir. Y debido a la carencia de discernimiento, a la credulidad dominicana que nos hace repetir cualquier versión sin contrastarla, verificarla y someterla a análisis, muchos caen cándidamente en la trampa. Amplifican calumnias y medias verdades. Se suman inadvertidamente al plan siniestro que se teje contra nuestras pobres libertades y derechos. Afilan cuchillo para sus propias gargantas.

Pero simplemente basta que entendamos lo siguiente: si hoy podemos hablar, elegir, disentir, oponernos, denunciar, criticar, protestar, exigir, discrepar… fue porque algunos pusieron su sangre, sacrificaron sus vidas, para darnos esos beneficios. Se quiere cuestionar las motivaciones, en un ejercicio de suposiciones y fabulación, lo que cae en el territorio de la subjetividad, pues ¿quién puede, salvo la misma persona, conocerlas? Ahora bien, lo que cuentan son los hechos. Lo que importan son los resultados. Y somos todos beneficiarios de ellos. Son esos hechos y esos resultados los que les hacen héroes, no sus motivaciones. Poco importa si reaccionaban a injurias o se enervaron buscando venganza. Nos libraron del chacal, eso es lo que cuenta. Nos abrieron las puertas de la libertad y la democracia, no importa lo precaria, insuficiente, limitada o débil que haya sido, culpa en parte de nuestras propias irresponsabilidades como ciudadanos.

Los participantes en la trama justiciera que nos librara del tirano provocaron que la familia del tirano se lanzara con odio sanguinario contra los familiares de los implicados y asesinara a muchos de ellos que ni idea tenían de la trama, simplemente por lazos de consaguinidad. Muchas viudas tuvieron que echar hacia adelante a sus hijos sin que el cabeza de familia tuviera para aliviar la carga económica. Muchos niños se criaron sin sus padres y hermanos mayores, simplemente porque fueron torturados y asesinados por órdenes de los hijos y parientes de Trujillo.

Incluso a simples servidores, ajenos en todo a las acciones de los funcionarios para los que trabajaban, los victimaron en aquella orgía de sangre y terror que sucedió al ajusticiamiento del tirano. Un dominicano radicado en New York, Víctor Martínez, llora desconsolado la muerte de su padre, el teniente E.N., José Manuel Núñez y Núñez, y sus hermanos, los sargentos E.N. Wenceslao y Jorge Taveras, asesinados simplemente por estar asignados al ex -Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, José René Román Fernández (Pupo), y su esposa Mireya Trujillo. Estamos en el 2010 y todavía el señor Martínez desconoce dónde reposan los restos de sus parientes. ¡Y eso es lo que quieren Angelita, su marido y su aspirante al trono volver a instalar en el país!

Los que no pagamos ese precio y nos beneficiamos de ese hecho, lo menos que podemos hacer es agradecer a las familias que padecieron aquellas tropelías y cuyos parientes pagaron con sus vidas la precaria libertad que hemos disfrutado. Cierto, los héroes del 30 de Mayo no eran santos: no los había. La Iglesia Católica misma, incluso, se había comprometido hasta los tuétanos. No sólo hubo curas trujillistas, los hubo calieses y comprometidos en crímenes. ¿Eso le mengua a la Iglesia Católica el honor de la Pastoral, el suplicio de seminaristas, la hidalguía de los obispos, la verticalidad de Monseñor Panal o del padre O´Really, el papel honroso que le cupo en la terminación del horrendo período de la tiranía totalitaria que nos aplastaba? ¡En nada!

Se critica a los héroes del 30 de Mayo para encubrir la propia cobardía, la propia pusilanimidad, para ocultar que mientras ellos se atrevieron, otros dieron la espalda a la responsabilidad de librar a este país del monstruo. No eran santos. Tampoco nosotros. Nadie lo era. Simple seres humanos, con debilidades, errores, faltas y pecados, pero que se levantaron de ellos y acometieron una empresa inmortal: terminar la Era de oprobios, eliminar al criminal enseñoreado. Y todo resumido en la frase que el héroe Antonio de la Maza dijo al propinarle el tiro de gracia: “Este guaraguao no come más pollos…”

Esos “pollos”: usted, yo, nuestros hijos, somos los que la bravura de los héroes del 30 de Mayo salvaron del “guaraguao”. ¿Tenemos con qué agradecer y pagar esa deuda que no sea con el reconocimiento eterno a ellos y sus familiares?

DESACREDITAR LA DEMOCRACIA

Hay toda una campaña montada para restarle valor e importancia a la democracia, con miras a justificar que renunciemos a ella. Ciertamente, nuestra democracia es más formal que real. Tiene insuficiencias notorias, limitaciones penosas. Se incurre en exacciones que nadie castiga. Se viola la mismísima Constitución y las leyes (por ejemplo, haciendo fiestas en la Base Aérea de San Isidro en honor de Angelita Trujillo y tocando los merengues de la Era) de forma impune. Se crea un estado de desasosiego. De frustración.

Pero por más insuficiente, limitada, coja, maltrecha, que sea nuestra democracia, es infinitamente superior a cualquier dictadura o tiranía. Sólo quienes no vivieron tiempos en que hubo parientes que pedían que les entregaran a los suyos implicados en conspiraciones contra la dictadura para ellos mismos matarlos, en que los padres temían exponer a sus hijas a los ojos libidinosos de los Trujillo, insaciables y omnipotentes, en que cualquier bien o propiedad que se poseyera había que venderlo o entregarlo a precio vil si algún Trujillo se encaprichaba con él, en que el crimen y la maldad se enseñoreaban sobre el país y un manto de silencio aplastaba a la sociedad, pueden prestar atención a la cháchara embaucadora de los testaferros trujillistas que cantan loas a un tiempo de crímenes abominables.

La crítica a nuestras deficiencias, a nuestras inconductas, a nuestras limitaciones tiene que hacerse desde una perspectiva de avance, de perfeccionamiento, de mejora. No de involución, de retroceso, de empeoramiento.

Cuando uno lee a los personeros del trujillismo criticar, nota cómo se les ve el refajo. Según ellos, hoy todo es malo, criticable, señalable, peor. Inventan a más y mejor y mienten con descaro sobre la Era infame. Hablan incluso de narcotráfico pasando por encima al hecho cierto y documentado de que Radhamés Trujillo Martínez se dedicó al narcotráfico y fue muerto por sicarios del Cartel de Cali en las selvas colombianas. ¿Con qué moral vienen estos ex –torturadores, ex-calieses, ex –matones trujillistas a opinar?

MENTIR Y DORAR LA ERA DE TRUJILLO

Igualmente, se busca crear una falsa percepción de bienestar en la Era de Trujillo, de seguridad, de progreso. Se oculta que Trujillo fue nefasto.

Aprovechando que el 80% de la población dominicana actual no vivió en la Era infausta y sus referencias sobre la misma son de segunda o tercera mano, los trujillistas de la Fundación se han dado a la tarea de mentir a diestra y siniestra, pintando un mundo idílico, patriarcal, cuasi perfecto, de bonanza, bienestar, seguridad y abundancia.

Es decir, todo lo contrario de lo que aquella terrible época fue. ¿Qué no había ladrones? ¿Oh, y qué sino ladrones eran los Trujillo? Petán, Chapita, Negro eran todos verdaderos rufianes, amigos de lo ajeno. ¿Necesitábamos más?

Piense simplemente esto: hoy muchos dominicanos pueden viajar al extranjero, residir fuera y volver al país cuando lo desean. Cuando Trujillo eso era prácticamente imposible para los dominicanos, salvo para los Trujillo y su clan. Muchos dominicanos pueden ir un fin de semana a un resort. Cuando la Era criminal sólo los Trujillo y su clan podían. Muchos dominicanos pueden montar negocios propios y prosperar. Antes, sólo los Trujillo y su clan podían hacerlo en escala significativa.

Muchos dominicanos viajan y compran ropas y otros artículos en el extranjero. Antes sólo a Angelita Trujillo iban a comprarle la ropa que utilizaba a New York. Ninguna otra dominicana disfrutaba de tales privilegios. Hoy los dominicanos se expresan en libertad, pueden incluso despotricar contra el presidente, en ocasiones de manera abusiva y extralimitándose; pueden criticar, denunciar, acusar hasta llegar al insulto soez, sin que le torturen o desaparezcan. Antes, la simple sospecha de ser un “desafecto” o de haber caído en desgracia hacía el cielo se le desplomara encima a una familia.

Hoy muchos dominicanos pueden prosperar al margen del Estado y de los gobiernos, no necesitan estar inscritos en un partido político o ir forzados a desfilar o a mítines. Antes si no se era miembro del Partido Dominicano o no se asistía a los mítines trujillistas, el precio que se pagaba era inmenso, incluyendo la pérdida de la libertad… o de la vida.

Los 31 años de la tiranía fueron 31 años en que se impidió el desarrollo y el crecimiento del país, la emergencia de un empresariado nacional. Lo que quiere pintarse de progreso fue atraso, monopolio, imposición grosera. Incluso el pago de la deuda externa, iniciativa de la política de buen vecino instaurada por Franklin Delano Roosevelt que fue propagandísticamente aprovechada por el trujillismo para venderse como los “redendores” de la soberanía dominicana, se cuenta como no fue, presentando a Trujillo como un “patriota” cuando toda su vida fue un antipatriota, un asesino de patriotas, un miserable delincuente común al que los dominicanos permitimos que nos abusara.

APOYARSE EN LOS RECURSOS DE LA DEMOCRACIA PARA DESTRUIRLA

Al igual que hicieron los nazis y los comunistas durante la República de Weimar en Alemania, los trujillistas buscan emplear los recursos y medios de la democracia para denostar de ella y destruirla. La fomentación de un ambiente de desencanto, de desilusión, de frustración es parte de esa estrategia que ha ido calando siniestramente en el estado de ánimo nacional.

Y hay incluso ministros y funcionarios identificados con el totalitarismo que disfrutan el espectáculo y aguardan “su momento”, durmiendo con el enemigo.

Se invoca una “libertad” que negaron a los dominicanos para ellos difundir y promover el trujillismo y crear condiciones para reinstalarlo en el país. Como si la libertad no consistiera en límites socialmente autoimpuestos para propiciar la convivencia con otros. Libertad para reimponernos una tiranía. Libertad para mentir, calumniar, difamar y confundir. Libertad para enaltecer criminales. Libertad para volver a asesinar, despojar, violar, torturar… ¡Esa es la “libertad” de Angelita, su esposo y el petrimetre que quiere autovenderse como “Ramfis Trujillo”!

Libertad no es libertinaje. Y la democracia no consiste en permitir que sus enemigos la destruyan desde dentro, aunque se disfracen de “Fundación Cultural” cuando sabemos todos que se trata de la máscara de un partido político trujillista con el que pretenden agrupar a los nostálgicos de la Era de Trujillo y a los incautos que, por ignorancia, inconsciencia o inconsistencia moral (sobre todo, por la complicidad de los partidos políticos con el trujillismo, que ha sido mucha; y por la irresponsabilidad en la educación cívica y política del país), queden atrapados en la melcocha falaz de sus mentiras.

Así como es inaceptable un partido nazi o racista o antinacional, un partido trujillista, aunque se encubra convenientemente y por consejería siniestra de “fundación cultural” es una afrenta a la dignidad dominicana, un crimen de lesa patria y un atentado a nuestros fueros, a nuestra Constitución, a nuestras más preciadas libertades. Todos los derechos tienen un límite: no vulnerar los derechos de los otros. ¿Y no es vulnerar nuestros derechos querer reimponernos subrepticiamente una tiranía, volver a reimponernos el SIM, La 40, El 9 y otros centros de tortura, volver a reinstalarnos en una versión más atroz y despiadada, una dictadura totalitaria aberrante y mortífera que no se detenía ante nada?

Si permitimos que tal monstruosidad ocurra y no reaccionamos a tiempo, ¿de qué nos quejaremos luego, cuando todo el plan satánico se consuma?

PERO, ¿USTED ESTÁ CONSCIENTE DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO?

¿Qué es exactamente lo que pretenden Angelita Trujillo y su consorte, el desertor de las Fuerzas Armadas dominicanas, Luis José Domínguez? Simple, que volvamos a instaurar la tiranía trujillista. Es decir, entendámonos, quieren que vuelvan los crímenes, quieren volver a abrir los centros de tortura de La 40 y El 9, quieren volver a quitarles a los dominicanos los derechos de asociación, expresión, desplazamiento, etc.

Colocando sus posibilidades de reinstaurar la dictadura en la persona de su hijo, Luis José Ramfis Domínguez Trujillo, a quien le ha dado por presentar como Ramfis Domínguez Trujillo, obviando sus dos primeros nombres, Angelita y su pareja sueñan con imponernos una dinastía bastarda: la Domínguez, disfrazada de Trujillo, aunque supongo que, de lograrlo, el ramficito de segunda anularía su apellido paterno, advenedizo, por el criminal apellido materno que le mantiene orondo y sintiéndose un pretendiente al trono, príncipe heredero o algo así.

No dudemos que a su alrededor ya estén los próximos Johnny Abbes y Félix W. Bernardino, los próximos Tunti Sánchez, Gilberto Sánchez Rubirosa, Federico Cabral Noboa, José Alfonso y demás torturadores, sicarios y malhechores, que sueñan con dar rienda suelta a sus instintos criminales. Se trata de una verdadera pandilla de esbirros, matones y viejos torturadores congregados bajo la única de los descendientes del vesánico terrorista sancristobalense que tiene aspiraciones sucesorales y pretende dejar en el trono a su vástago.

Desde el 1961 hemos visto emerger una clase empresarial de la que el país carecía, que en base a trabajo, aciertos y errores, inversiones, aprendizaje, dedicación, ahorro, experiencias, etc., ha ido construyendo un patrimonio. Y tras ese patrimonio, sin dudas, andan los vividores y malhechores que se agrupan en la “Fundación”. Ya sabemos que Trujillo despojó por las malas a hacendados y propietarios y construyó en bajo al robo descarado un patrimonio. Y no dudemos que lo que familias como los Corripio, los González Cuesta, los Lama, los Ramos, los Capellán, los García, los Rodríguez, los Esteva, los Santos, los Hazoury, los Grullón y tantas otras han levantado con esfuerzo y sacrificio sea ambicionado por gente cuya vida ha sido siempre parasitar y vivir de lo ajeno. ¿Acaso no han vivido toda su existencia de dineros robados al pueblo dominicano?

No es sólo por nuestra libertad por la que vienen, vienen también, sobre todo, por los bienes de los empresarios y hombres de negocios nacionales y extranjeros que han prosperado bajo la libertad en nuestro país; vienen por ese patrimonio, ineptos como son para ganar el pan con el sudor de su frente. ¿No descienden, acaso, de un conocido delincuente, cuya fortuna se creó en base al secuestro, el atraco y el chantaje, cuando no por el despojo y otras vagabunderías por el estilo? Y como buenos hijos de gato, …

LA LEY 5880 SIGUE Y SEGUIRÁ VIGENTE

La ley que prohíbe y castiga las actividades trujillistas en el país está vigente. Y seguirá vigente mientras existan dominicanos para los que el honor y la Patria signifiquen algo. Nos quieren meter el trujillismo de contrabando, como si fuera una ONG. Ahora resulta que torturadores, esbirros, matones y calieses agrupados en la Fundación Trujillo están dedicados a la “cultura”. Los que asesinaron a los novelistas Ramón Marrero Aristy y Andrés Requena ahora son “activistas culturales” ¡Válgame, Dios!

El trujillismo fue una mezcla nefasta de fascismo, nazismo, estalinismo y trogloditismo de la peor especie. Una dictadura totalitaria, posiblemente la única que existió con tales características en América Latina. No fue un simple régimen de fuerza. Fue algo más siniestro, infinitamente peor. Tuvo sus Goebbels. Su holocausto. Sus Molotovs…

Muchos de ellos tienen calles dedicadas que son una muestra de nuestras inconsecuencias y nuestras debilidades. Hay muchos héroes y mártires que no han recibido tal honor. Y todo porque los descendientes de los testaferros, sicarios, cortesanos y servidores incondicionales del régimen se pusieron a buen recaudo en los partidos que surgieron tras la caída del régimen, escalaron posiciones en los mismos y desde ellas se dedicaron a maquillar y blanquear las inconductas de sus ascendientes.

Necesitamos no sólo mantener la vigencia permanente de la Ley 5880 sino acompañarla de otras, como una que haga imprescriptibles los crímenes de los trujillistas, para que no ocurran casos tan lamentables como el que permitió al criminal Luis José León Estévez (Pechito), cómplice de Ramfis Trujillo en crímenes como la masacre de la Hacienda María, en San Cristóbal, volver a vivir impunemente en el país. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben. Ya Juan Pablo Duarte lo había declarado: El crimen no prescribe, ni jamás queda impune. Hay que volver a Duarte y sus enseñanzas.

SALIRLE AL FRENTE AL PLAN DE LOS TRUJILLO

La indiferencia frente al plan siniestro de Angelita y compartes de reinstaurar el trujillismo de nuevo en el país no es una opción. Estemos claro que la pretendida “familia real” en sus oscuras pretensiones presionará, chantajeará, sobornará, embaucará, buscará complicidades para ir creando las condiciones propicias para reinstalarse en el poder.

Si usted piensa que eso es imposible, despierte. ¡Hasta diputado tienen! ¡Hasta reunirse en el congreso han hecho! ¿Hay que esperar que la infección cobre gravedad para empezar a tratarla? En un país con tantas necesidades y con tantos temas de real valor a qué dedicar el tiempo ¿no le resulta sospechoso que se dediquen “vistas públicas” a oír opiniones sobre un “museo para honrar a Trujillo”? ¡Fíjense hasta dónde hemos llegado!

La carencia de probidad de funcionarios, jueces, dirigentes políticos y sociales, todo eso que se agrupa bajo el concepto de “corrupción”, cuestión en que los trujillistas son expertos, está siendo aprovechada para empujar hacia adelante sus planes de reinstalarse en el país.

La impunidad, la permisividad, la inmoralidad que nos arropa y avergüenza está siendo aprovechada a fondo por el neotrujillismo.

Tienen asesores, consultores y cómplices en todos los estamentos, en todos los partidos. Mueven influencias. Y mantienen una activa campaña de relaciones públicas proyectando al “heredero al trono”.

Y no sé cuántos habrá, pero sepan que no vamos a quedarnos de brazos cruzados mientras retornan orondos a proseguir su orgía de crímenes, torturas, exacciones y rapiña. Al precio que haya que pagar, eso lo vamos a impedir. He vivido toda mi vida de pie, con honor. No es verdad que voy a darles a mis hijos el mal ejemplo de por cobardía legarles una dictadura feroz e inhumana de las que los héroes del 30 de Mayo nos libraron al precio mayor de sus vidas. Y si sólo soy yo el que lo hace, ¡qué importa! Ya Martí decía que cuando hay muchos hombres sin decoro, hay otros que resumen en sí el decoro de muchos hombres. Y yo bien sé que sobran hombres y mujeres con decoro en este país. Y que no vamos a vacilar para destruir este último estertor del trujillismo al precio que haga falta.