domingo, 30 de octubre de 2011

DIEZ RECURSOS PARA EL CAMBIO PERSONAL Y PARA MEJORAR NUESTRAS RELACIONES


Diez recursos para el cambio personal y para mejorar nuestras relaciones.

Por Aquiles Julián



“Denme seis horas para cortar un árbol y

emplearé las primeras cuatro en afilar el

hacha.”

Abraham Lincoln


El éxito, la realización personal, el marcar una diferencia relevante o trascendental en nuestras propias vidas, la de nuestra familia o en las vidas de otros, depende en mucho de nuestras habilidades relacionales, nuestras habilidades interpersonales.

Somos seres sociales que dependemos tremendamente de la cooperación, del hacer equipo, de interactuar con otros.

Sin embargo, las habilidades interpersonales no se enseñan ni se promueven de manera masiva. No son una materia en los estudios escolares. De hecho, los medios de comunicación (cine, TV, prensa, radio) insisten en promover y difundir modelos patológicos de conductas, destacándolos, y envenenándonos con ellos. Los comportamientos aberrantes inundan las pantallas y las primeras planas. ¿Dónde, entonces, encontrar referencias útiles para enrumbar nuestra conducta a modelos eficientes de relación?

Hay, para mí, un recurso inestimable: La Biblia. Allí hay un arsenal de guías, todas de incalculable valor. Pero vivimos tiempos en que los padres no tienen tiempo de educar en el temor de Dios a sus hijos y se promueve la disolución familiar, el ateísmo y el relativismo moral.

Quiero compartir diez recursos útiles para una vida llena de satisfacciones y logros, para que los evalúes, compruebes y aproveches.

No los leas, practícalos. Verifícalos. Incorpóralos a tu vida como una herramienta de construcción de éxito. Y sácales el jugo.

Empecemos por un par de aportes de uno de los cocreadores de la Programación Neuro-lingüística, PNL, el Dr. Richard Bandler.

FLEXIBILIDAD O LA ACTITUD DE ÉXITO

¿Es posible que las ratas muestren más inteligencia que las personas? Parece que sí. La flexibilidad se asocia a la actitud de éxito. Y las ratas son más flexibles que los seres humanos, que preferimos persistir en conductas fallidas, antes que ensayar nuevas opciones. Incluso hemos creado proverbios para justificarlo: “Más vale malo conocido, que bueno por conocer”. Ese proverbio, ¿tiene alguna sabiduría o muestra algún grado de inteligencia?

La psicóloga cognitiva Carol Dweck, de la universidad de Standford, realizó varias investigaciones sobre la mentalidad humana y la facilidad o dificultad de modificar las creencias de las personas. Encontró dos estilos de pensamiento: uno que sería cerrado o fijo y otro abierto y flexible. Y definió a los de mente abierta y flexible como los poseedores de la mentalidad que conduce al éxito.

En su libro Guide to Trance-formation, el Dr. Bandler escribe: “Durante años, los psicólogos han torturado ratas haciendo que corran por laberintos para obtener un trozo de queso. Lo interesante de estos experimentos es que, cuando los científicos cambian la posición del queso, las ratas sólo tratan de alcanzarlo de la misma manera durante las próximas tres o cuatro veces, antes de comenzar a explorar otras posibles rutas. Cuando los seres humanos sustituyen a las ratas, sin embargo, ellos siguen y siguen y siguen, en la esperanza de que si repiten lo mismo con la suficiente frecuencia conseguirán el resultado deseado.

Aparte de demostrar que las ratas son más inteligentes que las personas, estos

experimentos nos muestran que la gente a menudo se aferran a sus hábitos

hasta que se ve obligada a cambiar ... o a morir para evitar que el cambio suceda.”

Vivimos en una realidad en que lo único que permanece es el cambio constante. Cambiamos permanentemente. Somos cada día un día más maduros, más viejos, con mayor cúmulo de experiencia y, esperamos, conocimientos. Sin embargo, el miedo a intentar vías nuevas nos hace incurrir en los mismos comportamientos fracasados, que producen resultados distintos a los esperados. Nos aferramos a patrones disfuncionales de conducta. Repetimos comportamientos que son inútiles para procurar nuestra felicidad y realización. Pero preferimos al "malo conocido". No es esa una forma de actuar inteligente ni sensata.

Escogemos seguir repitiendo lo que no funciona, pero es lo que vemos hacer a otros y parece el comportamiento "natural", a arriesgarnos a encontrar una conducta que sí funcione y produzca los resultados previstos. Tememos apartarnos de la manada, y nos arrojamos al abismo… como el resto de la manada.

LOS TRES PASOS NECESARIOS PARA EL CAMBIO PERDURABLE

Si todo cambia, si nosotros mismos cambiamos de forma continua, el cambio es la condición natural de la vida. Y nos toca cambiar.

Aprender, crecer y cambiar es nuestro destino. Sin embargo, muchos pretenden que todo permanezca estático, inmutable. Y esa es una pretensión imposible.

Bandler nos recuerda las tres condiciones para que se produzca un cambio perdurable en una persona:

"A mi modo de ver, hay tres pasos para hacer un cambio perdurable:

1. La persona debe estar tan harta del problema que decida que realmente quiere cambiar.

2. Tiene que ser capaz de ver de alguna manera el problema desde una nueva perspectiva o bajo una nueva luz.

3. Nuevas y atrayentes opciones deben ser encontradas o creadas, y perseguidas.

Como Virginia Satir también dijo, si la gente tiene más de una opción, elegirán hacer aquella que consideren la mejor. El problema es que muchas veces creen que no tienen opciones."

El problema mayor es que casi todas las personas se han acostumbrado tanto a convivir con sus limitaciones, problemas, inconductas, vicios, malos hábitos, etc., que aunque se quejan de las consecuencias que cosechan, no se sienten tan desesperadas como para iniciar un proceso de cambio. Quieren otros resultados haciendo lo mismo, repitiendo las mismas viejas e ineficientes conductas que generan los mismos indeseados resultados. Y para cambiar los resultados hay que cambiar las conductas. Y para cambiar las conductas necesitamos cambiar nuestra percepción, nuestro entendimiento, nuestra conciencia. Pero tememos más equivocarnos al escoger un curso de acción distinto y dar un giro a nuestras vidas, que a seguir cosechando los mismos malos resultados (lo que es un disparate, porque lo que debemos temer es seguir en la equivocación en que estamos atrapados).

De ahí que nos empecinamos en hacer lo mismo esperando resultados distintos. Y cuando se repiten los mismos resultados de siempre, intensificamos nuestra queja... pero no cambiamos en nada nuestra acción. ¡Y después nos autocalificamos como seres "inteligentes"!

CÓMO INFLUIR POSITIVAMENTE EN LAS PERSONAS

Dale Carnegie publicó hacia 1936, durante la Gran Depresión, un clásico de las relaciones humanas: Cómo ganar amigos e influir en las personas. Ese libro sigue manteniendo una vigencia relevante. Y creo que la mantendrá mientras existamos seres humanos. Sus verdades permanecen.

Como parece que necesitamos que nos repitan y refresquen los mismos principios hasta que los asimilemos, aprendamos y pongamos en práctica, periódicamente hay autores que amplían, refrescan o afianzan los principios que permiten a los seres humanos actuar con mayor eficiente al relacionarse con otras personas, ganarse su aprecio y obtener su colaboración.

Es importante destacar lo siguiente: podemos conocer estos principios, podemos estar convencidos de su eficacia, podemos racionalizarlos y predicarlos, pero sólo serán útiles y sensatos si los aplicamos y aprovechamos sus beneficios. Veremos algunos principios de manos de otros tres autores, Laurie Puhn, Tim Milburn y Kerry Shean-Dewey. Empezaremos con ellos. Y esperamos seguir con otros, animándote a verificar en la práctica la utilidad de estas guías.

GOLPEAR CON UNA SONRISA

Laurie Puhn escribió un excelente libro de técnicas interpersonales: Instant Persuasion. ¿Su primera recomendación? Aprender a “golpear con una sonrisa” y eso significa aprender a emplear la crítica de manera positiva y constructiva.

Puhn recomenda elogiar primero de manera sincera antes de hacer cualquier crítica. Y luego de hacerla, volver a elogiar. Esa técnica se conoce como la Técnica del sándwich.

Es un error centrarse sólo en lo que alguien hizo mal. Si incurrimos en el error, podemos vaciar nuestra crítica, pero la persona no nos prestará atención ni estará receptiva a nuestra opinión.

Además, al iniciar reconociendo una cualidad, conducta o capacidad elogiable de la otra persona, la colocamos en una posición de receptividad.

Es muy útil que en vez de centrarnos en lo negativo (que es el pasado y ya sucedió, no podemos volver atrás), planteemos la crítica en términos positivos, de cara al futuro, formulándola de manera positiva: "Creo que, cuando vuelva a suceder un caso similar a... (el anterior), tendrías mayor resultado si....", y ahí hacemos nuestra recomendación.

Lo importante de una crítica no es hacerla, sino la respuesta que obtengamos.

Si no hay un cambio en el comportamiento del otro perdimos el tiempo. Peor aún, pudimos agriar la relación y afianzarle la conducta que queríamos mejorar.

Solemos ser torpes porque usamos la crítica para exponer nuestro malestar y desfogarnos, en vez de emplearla como una herramienta para el crecimiento y la mejoría mutuos.

Todo el mundo se equivoca. No podemos usar los errores, fallos y equivocaciones del otro para castigarlo o hacerlo sentir mal, sino como aprendizaje y medio de superación.

Esta técnica también te permite comprobar qué calidad y tipo de personas te rodea. Si cuando haces un comentario positivo y destacas a alguien, una persona reacciona rebajándola, añadiendo comentarios negativos o descalificadores, etc., ahí tienes a una persona dañina, envidiosa y resentida, que se siente afrentada porque otras personas brillen y sean apreciadas. Y esa reacción no se limita al tercero de quien hablan, porque tú serás el tercero una vez se hayan separado y será sobre ti sobre el que se solace acabando contigo y denigrándote.

Así que evalúa las respuestas de las personas y en función de ellas selecciona de quienes seguirás cultivando su amistad y de quienes pondrás discretamente distancia. Recuerda esto: las víboras pican a los que están cerca de ellas. Pon distancia entre tú y las víboras humanas. Salúdalas cuando las veas, pero aléjateles. Mientras más cerca estés de ese tipo de persona, más daño te harán, porque ellas suelen cebarse sobre las personas cercanas, a las que critican, rebajan y calumnian a gusto.

ESPARCIR "CHISMES" POSITIVOS

Otra recomendación que nos hace Laurie Puhn es difundir rumores positivos. Enseña que hacerlo sobre otra persona toma un minuto, pero atrae hacia ti el aprecio de dicha persona. Diles a otros lo que admiras, aprecias, estimas, respetas y quieres a esa persona, destaca sus mejores rasgos, y ellas harán por ti el trabajo de transmitirlo. Nunca cometas el error de hablar negativamente de una persona con terceros. Al hacerlo, no sólo te ganas un enemigo de gratis, sino que te desacreditas antes quienes haces los comentarios, porque esas personas de quien piensan mal es... ¡de ti!

"De lo que hay en el corazón habla la boca". Al referirte a una persona, hablas menos de ella que de ti mismo. Las personas te evalúan por cómo te refieras a las demás.

Todo el mundo tiene defectos. Pero al enfocarte en el defecto ajeno, enseñas a los demás a enfocarse en los defectos tuyos.

Es más inteligente que te enfoques en las cualidades ajenas, pues, por igual, estarás enseñando a tus interlocutores a enfocarse en las cualidades tuyas.

La crítica negativa, la descalificación, el rebajar a otros, a nadie beneficia y a todos perjudica.

Por eso, sé inteligente, usa el “chisme” en tu propio provecho.

Haz comentarios que reconozcan, edifiquen, destaquen, resalten y distingan a las personas.

Aunque no lo creas, estarás hablando más bien de ti mismo que de los demás.

Dirás qué calidad de persona eres, qué hay en tu corazón.

Es un error no comunicar a otros las cosas positivas que ves y sientes sobre una persona.

Así que, ¡a chismear positivamente!

EN VEZ DE QUEJARTE, APORTA SOLUCIONES

Laurie Puhn escribe en Instant Persuasion: ¿Por qué una persona se queja? Porque quiere algo que no tiene. Se queja porque ve un problema y quiere que lo arreglen. ¿Qué le suele suceder al quejoso? Cuando una persona adquiere la reputación de ser un "quejica", por lo general lo que hace es lograr que los demás lo ignoren, se disgusten de oírlo y lo eviten por sentir que molesta.

Entonces, ¿cómo manejar una situación en que sea oportuno y necesario señalar un problema y expresa tu opinión? Hay dos formas de manejar este tipo de situación: 1. La equivocada: te comportas como un "quejica" y, al hacer, provoca que las personas se sientan incómodas contigo y te ignoren o eviten. 2. La correcta: actúas como un solucionador de problemas, que persuades a la gente a cooperar contigo.

Lo asombroso es que una vez que reconoces la diferencia entre un "quejica" y un solucionador de problemas, tú puedes fácilmente transformarte en un solucionador de problemas y aumentar tus posibilidades de conseguir lo que quieres.

Y destaca la autora: Es un error quien se queja de algo sin ofrecer o recomendar una solución. Y señala qué es lo que funciona: Cada vez que te refieras a un problema, no lo enfoques directamente, sino diciendo que crees que podría ser mejor o podría lograrse un mayor resultado... Y ahí propón tu solución. Y si es posible da varias opciones y recomienda de ellas la que consideres más pertinente. Eso transmitirás que has pensado en el asunto, evaluado opciones y te ganas más respeto de tu interlocutor.

Es también inteligente al plantear la solución no referirse al problema, sino a una manera en que el asunto puede mejorarse.

Si decimos yo pienso, yo creo, me parece (es decir, comparto una opinión personal) que si hacemos, que si se... (Aquí aportas tu recomendación) lograríamos que... (Planteas el resultado o beneficio) creas un espacio de receptividad a tus ideas. Como las personas están conscientes de que todo puede ser mejorable, son receptivas. Sin embargo, si nos referimos al problema podemos: 1. Herir susceptibilidades; 2. Hacer sentir a alguien atacado; 3. Provocar actitudes defensivas; 4. Entrar en un tema espinoso; 5. Meterte en una área conflictiva.

Enfócate, por eso, no en el problema, sino en la oportunidad de mejorar o la solución que propones. Eso logra más.

LOS PRIMEROS 30 SEGUNDOS

Cuando te encuentras a alguien por primera vez o por la vez un millón ¡siempre es positivo halagar y hacer sentir bien a esa persona al inicio de la conversación! Hazlo en los primeros 30 segundos. Ten en cuenta que si haces sentir bien a esa persona y lo halagas o le reconoces un logro reciente que ella haya obtenido, las personas se sentirán más receptivas hacia ti. La gente siempre está en busca y a la espera de aceptación. Hazlas sentir aprobadas, apreciadas, admiradas, respetadas y queridas. Y que tu expresión, tus palabras y tu emoción sean honestas, sinceras y desinteresadas.

Toda conversación, todo intercambio, tiene un propósito. Y ese propósito depende de la receptividad y actitud de colaboración que seas capaz de lograr en tu interlocutor.

De ahí que halagar y reconocer a la otra persona con la que conversas en los primeros 30 segundos sea inteligente: provoca una mayor apertura hacia ti, transmite que no representas un peligro ni te propones que la interacción sea desagradable, genera una predisposición positiva hacia ti.

PREGUNTA SOBRE LAS TRES ÁREAS CLAVE.

Comenzar una conversación con una expresión como: "Valoro y respeto mucho tu opinión acerca de ___________ (pasión, proyecto o valor del otro) y estoy pensando en participar también. ¿Podrías compartirme tus pensamientos sobre ella conmigo?", es una manera positiva de hacer que alguien sienta que tú tienes su opinión en alta estima. Como la pregunta es abierta, puedes aprender mucho sobre un tema de interés para ambos, así como mucho sobre la forma de pensar y lo que valora la otra persona.

Si uno conecta con lo que enciende el corazón de la otra persona: sus intereses, sus valores, sus pasiones, sus proyectos, obtendrá su total atención y su simpatía. Busquemos entender, más que se entendido. Comprender, más que ser comprendidos. Oír, más que ser escuchados. Centrémonos en hacer sentir a la otra persona importante, valiosa, aceptada y querida. Ese es el camino al corazón de la otra persona.

RECONOCER A ALGUIEN FRENTE A OTRA PERSONA.

Reconócele algo positivo, agradable y cierto a una persona frente a otra u otras. Eso es algo que esa persona te agradecerá. Puede ser un reconocimiento relativo a sus capacidades y talentos, actuaciones, conductas o cualquier otro aspecto que ponga de relieve un rasgo, comportamiento, conocimiento o acción positiva de esa persona que le granjee respeto y admiración.

Conviértete en alguien que da a conocer, reconoce y propaga lo mejor de cada persona con la que te encuentras. Ellas harán eso mismo por ti (ley de la reciprocidad).

Proponte colocar en el pecho de cada personal una medalla moral mediante un reconocimiento público frente a terceros.

¿Quieres que la gente hable bien de ti? Dedícate a hablar bien de los demás, a destacar sus logros, sus conductas, sus habilidades y competencias. Transfórmate en el relacionista público de las personas que te rodean. Hazlas sentir importantes, reconocidas, apreciadas y queridas, respetadas y admiradas. Ten siempre una frase amable, de elogio y aprecio por cada persona y, sobre todo, empléala frente a terceros.

COMPARTE INFORMACIÓN VALIOSA PARA EL OTRO.

Hazles sentir a las personas que las tienes en cuenta y que te ocupas de todo lo que les pueda ser útil, remitiéndoles de manera periódica artículos, entradas de blogs, enlaces y cualquier material que creas que es relevante, importante e interesante para ellas. Haz que les llegue con una nota personal tuya explicándoles qué siente que podrán encontrar allí, por qué lo considera útil y valioso para ellas y expresándoles el aprecio y admiración que tienes por ellas y por lo que hacen.

Servir, ser útil, aportar, contribuir son el camino a crear relaciones de amistad y aprecio sólidas. Tenemos que dar si queremos recibir. Al contribuir, aportar y servir expresamos tanto el valor que concedemos a esa persona como el hecho de que nuestro acercamiento no es parasitario o depredador, sino enriquecedor y beneficioso. Si no nos cansamos de servir, ser útil, aportar y contribuir, seremos progresivamente receptores de múltiples beneficios, ya que la ley de la reciprocidad hará que seamos igualmente quienes recibamos esas mismas cosas de las demás.

LLAMA A LAS PERSONAS CON UN APELATIVO POSITIVO

Usa palabras que distinguen, edifican y califican positivamente como apelativos para dirigirte a las personas, tales como “Campeón”, “Líder”, “Titán”, “Mi héroe” y frases por el estilo.

Para empezar, verás que esas personas quedarán sorprendidas cuando te refieras a ellas en términos elogiosos. Segundo, les agradarás y estarán receptivas. Tercero, se dirigirán a ti con los mismos términos con los que te diriges a ellas.

Si los repites una y otra vez terminarán por hacerse automáticos, con lo cual habrás creado una personalidad edificadora.

Te sorprenderás cómo muchas personas a las que te dirijas con apelativos constructivos como esos y otros que puedas encontrar, propios de tu cultura específica, se sentirán distinguidas, valoradas, reconocidas, honradas, por ti y eso te creará una receptividad especial.

En un mundo en que insistimos (y de hecho nos programan y entrenan a través de los seriales de TV y el cine) en degradar, rebajar, cualquierizar, atacar, burlarnos y disminuir a los demás con palabras agrias, hirientes y soeces, enaltecer y elevar a otros marcará una diferencia significativa en tu favor.

USA LOS RECURSOS Y SÁCALES PROVECHO

Ahí tienes un puñado de recursos. Ponlos en acción. Empléalos. Comprueba su utilidad. Incorpóralos a tu arsenal de medios de interacción social. Benefíciate de ellos y conviértelos en respuestas automáticas frente a tus interlocutores.

De nada sirve conocerlos sino los practicamos. Es como sabernos una receta de memoria y nunca preparar dicho plato.

La información (el conocimiento de la receta) que no se pone en práctica (se prepara y degusta) es una forma de la necedad.

Si en algo esto te es útil, si contribuye en algo a tu éxito, me sentiré más que bendecido.

Ponlos en acción y, si está a tu alcance, coméntame tus resultados a biblioteca.digital.aj@gmail.com Será de gran satisfacción para mí saberlos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario