miércoles, 6 de abril de 2011

EL CAOS CUBANO Y LAS DECLARACIONES DE PABLITO MILANÉS


El caos cubano y las declaraciones de Pablito Milanés

Por Aquiles Julián

“Cuando cayó el régimen socialista en la Unión Soviética hemos tenido una oportunidad que no supimos aprovechar”.

Pablo Milanés

La castroenteritis marxana que aqueja a cierta intelectualidad dada a repetir consignas en vez de pensar y evaluar hechos, contrastar datos e ir más allá de las conveniencias sufre un nuevo revés: el cantautor cubano Pablo Milanés (que por cierto, tengo informes de que padeció la UMAP, los campos de concentración creados por Raúl Castro en Cuba para “regenerar homosexuales”), figura más que emblemática del castrismo y su arte durante décadas, acaba de confirmar indirectamente el juicio del también cantante Joaquín Sabina que dijo que Cuba era un “fracaso histórico”, a decir que Cuba “es un caos”.

Durante su estadía en Montevideo, Uruguay, en donde se presenta el este miércoles en el Palacio Peñarol, Milanés declaró para la emisora El Espectador que en Cuba “estamos en una situación donde tenemos que hacer algo”.

Es interesante que las declaraciones de Pablo Milanés coincidan con un debate que sostuvimos algunos intelectuales castrófilos como Juan Carlos Espinal y Rafael Hilario Medina conmigo vía Facebook y que publiqué en mi blog: http://elblogdeaquilesjulian.blogspot.com, y que además integré al libro digital en preparación: “La Castroenteritis Marxana como Patología Intelectual”, en que reúno varios de mis ensayos contra la tiranía militar de los tiranosaurios Raúl y Fidel Castro.

LAS MENTIRAS DE JUAN CARLOS ESPINAL Y RAFAEL HILARIO MEDINA

Juan Carlos Espinal y Rafael Hilario Medina salieron histéricos a defender a Fidel Castro, acusado de haber conducido a Cuba a un “fracaso histórico”, al decir de Joaquín Sabina. Y la emprendieron, en particular Rafael Hilario, contra Sabina, al que le sacó que fumaba marihuana, que era un “señorcito” y otras lindezas por el estilo. Espinal, por su parte, escribió cosas tan monstruosas y falsas como las siguientes: “Cuba nos lleva un siglo de progreso e integralidad”; se trata de una sociedad integrada, educada, sana y sobre todo científica”; y la peor y más ominosa de todas: “La revolución cubana es un ejemplo de hacia donde debería evolucionar nuestras democracias electorales”.

Es decir, para Juan Carlos Espinal nuestro país debe “evolucionar” ¡hacia una tiranía militar totalitaria! ¿Es que Juan Carlos no conoce las diferencias entre los conceptos “evolucionar” e “involucionar”? Evidentemente no.

Para información de Juan Carlos Espinal este año se cumple felizmente el cincuentenario del ajusticiamiento del tirano Rafael Leónidas Trujillo, lo más cercano que tuvimos localmente al régimen totalitario implantado por Fidel Castro. Y conste que Trujillo en casi todos los parámetros tuvo un desempeño administrativo superior a Castro, sin dejar de ser tan criminal como aquel. ¡Claro que aquí sabemos lo que es una tiranía militar totalitaria, Juan Carlos! ¿Pretende que se instaure un trujillismo de peor jaez que el que padecimos? ¡Qué bárbaro! ¿Ese es el futuro que anhela para nuestro país?

La castroenteritis marxana, patología mental que afecta el raciocinio y la honestidad intelectual de no pocos escritores, artistas, periodistas, formadores de opinión, docentes y pensadores en América Latina y en el mundo, choca contra realidades que se imponen con la fuerza de los hechos. Fidel y Raúl se impusieron a tiros y se han mantenido mediante un aparato policíaco y represivo, en que tienen calieses por cuadra, agrupados en los llamados Comités de Defensa de la Revolución, CDR, para implantar el terror a los ciudadanos, que pueden ser apresados por “sospechas de que podrían cometer un delito”, según la inhumana e ilegal Ley de Predelito que mantienen vigentes en la isla el tándem de tiranosaurios.

MILANÉS DENUNCIÓ LA REPRESIÓN DE LAS IDEAS

El apparat castrista mantiene a través del libelo Granma, especie de Foro Público (para los lectores no dominicanos y para dominicanos no advertidos, el Foro Público fue una columna que la tiranía trujillista mantuvo en el periódico El Caribe en que intelectuales y gacetilleros de a tanto por línea, incluyendo al propio tirano en ocasiones, se dedicaban a calumniar, atacar, injuriar, embarrar y destruir honras de personalidades, incluyendo a funcionarios del mismo gobierno trujillista venidos a menos, y a tirarles encima lodo para deningrarlos públicamente, incitando al morbo público por la caída en desgracia de un “jorocón”), y a través de una serie de mecanismos, incluyendo las “brigadas cibernéticas” para la “guerra digital”, y todo el aparato mediático que maneja la Inteligencia Militar Cubana, la Seguridad del Estado, una campaña continua contra los intelectuales, simples ciudadanos y grupos que disienten del castrismo y reclaman libertad y democracia para la isla.

Esa campaña aleve de difamación, cuenta con la amplificación inmoral y cómplice del aparato montado por la Seguridad cubana, y gestionado en cada país a través de las embajadas de Cuba y los agentes pagados o voluntarios del espionaje cubano, que he calificado como La Matraca Canalla, mecanismo de calumnia, acoso, tergiversación, deinformación y agresión en que muchos, por oportunismo, por interés pecuniario, por viajecitos, por aplausos y por mil y una razones indecorosas, se suman gustosos para condenar a Cuba y a los cubanos a padecer la tiranía castrista.

Una meta de esa campaña es “criminalizar” a los luchadores por la libertad que actúan en Cuba. Así, los acusan de “agentes pagados del imperialismo norteamericano”; “delincuentes comunes”; “personas deseosas de ganar fama y obtener financiamiento de gobiernos extranjeros”; “espías enemigos” y otras acusaciones no menos injuriosas y falsas.

¿No fue lo que dijeron del mártir cubano Orlando Zapata Tamayo, humilde albañil al que llegaron al extremo de acusar de “delincuente común”? El acoso a las Damas de Blanco, a los activistas por los derechos humanos y las libertades ciudadanas, a los núcleos que se agrupan en partidos independientes al todopoderoso Partido Comunista de Cuba, única organización permitida en la isla, es simultáneamente acompañado por una fuerte campaña de injurias y mentiras a la que muchos se prestan.

Ahora, Pablo Milanés desmonta ese bulo totalitario al expresar que “las ideas se discuten, no se encarcelan”. El asunto es que la idea que tienen Fidel y Raúl Castro del poder es que el mejor argumento es un tiro en la nuca del contradictor. Fidel, ególatra consumado, nunca ha aceptado disensión alguna de su punto de vista. Está rodeado de “yes-men” obsequiosos (un retrato del régimen, crudo y claro, lo brinda el novelista cubano Amir Valle en una novela que quedará entre las grandes novelas del dictador escritas en América Latina, “Las Palabras y los Muertos”, que pienso comentar próximamente). El asesinato de Camilo Cienfuegos, la cárcel de Huber Matos y de Eloy Gutiérrez Menoyo, el fusilamiento de Arnaldo Ochoa y de tantos otros, el hundimiento de barcazas, etc., muestran cuál es la idea que Fidel y Raúl tienen de manejar las opiniones divergentes.

MILANÉS: “RAUL DIJO QUE ESTAMOS AL BORDE DEL ABISMO”

¿Cuál es la realidad de aquella idílica (en palabras de Juan Carlos Espinal) Cuba integrada, educada, sana y sobre todo científica”? Pablo Milanés recuerda lo que Raúl Castro tuvo que admitir en un discurso público: Cuba está al borde del abismo.

Y es que Juan Carlos Espinal confunde sus fantasías carente de base y asidero, sus aspiraciones particulares, sus sueños de la arcadia totalitaria y barbuda, con las realidades pragmáticas, con los hechos mondos y lirondos. Cuba está en bancarrota.

Durante 30 años la entonces Unión Soviética, aquel horrendo esperpento político creado por Lenín y Stalin tras el putsch de Octubre (ninguna revolución, amigos, un simple golpe militar siniestro que destruyó el germen de la democracia en la Rusia postzarista), amamantó los sueños imperiales de Fidel, que despilfarró más de US$5,000 mil millones de dólares en subsidios (más de RD$185 billones de pesos anuales, que en 30 años alcanzó la extraordinaria cifra de RD$5,500 billones de pesos = US$150 billones de dólares tratando de producir quesos de mayor calidad que los franceses y otros inventos fidelistas por el estilo.

En la siniestra frase del Checheré Guevara, aquel aventurero argentino ducho en fusilar adolescentes, ellos tenían “un país para experimentar”. Parte del dinero que la entonces URSS daba fue empleado en crear una vitrina tanto en la salud como en la educación. El asunto es que eran esquemas insostenibles. Todavía hoy hablan del “excelente sistema cubano de salud”, cosa que hace tiempo no existe. O de la superioridad de la educación cubana, que tampoco existe. Aquellos mamotretos financiados por la URSS se cayeron. Cuba no puede ni siquiera acercarse a la calidad de la educación colombiana, por citar un ejemplo. Y menos cuando el estudiante cubano lo que recibe es adoctrinamiento de odio cada día y carece de acceso a la Internet y a los medios de la sociedad del conocimiento.

MILANÉS TERMINA POR ADMITIR QUE EN CUBA HAY UNA TIRANÍA

Todo ser humano tiene el derecho a la libertad, sin tener miedo de quienes están al poder.” Esta frase lapidaria de Pablo Milanés refleja la realidad de la tiranía. En Cuba disentir se paga con cárcel, con exclusión social, con miseria, pues el único empleador es el Estado. El acoso, los insultos, las turbas de vecinos obligados por los calieses del CDR que van a hostigar, insultar y agredir (les tiran pintura, basura, les rompen ventanas, etc.), a los que cuestionan el poder omnímodo de los Castro, muestran la ausencia total de libertad.

Y si hay alguna duda, tomen lo que se deduce de esta frase: “Espero una revolución libre, con el pueblo soberano”. ¿No resulta obvio que Milanés admite que no existe la tal revolución cubana, sino una tiranía militar en que el pueblo es esclavo, víctima, no soberano?

No podemos, tampoco, esperar que Milanés, que se maneja al filo de la navaja, sobre todo con un régimen criminal como el castrista, se desmande en forma más clara y categórica. Vive en la isla. De hecho, ha recibido algunos de los beneficios que los Castro acuerdan a sus personalidades públicas. No ha padecido la crueldad extrema que sí han sufrido los ciudadanos sin nombradía, fama o exposición pública.

Ya Milanés barrunta el fin del régimen atrabiliario y nefasto. .Los Castro deben saber que tienen que dejar todo en su buen término”, reclama. Vano clamor, pues si algo pretenden el tándem de Raúl y Fidel, es hundir Cuba y que mueran los 10 millones de cubanos en la isla antes que permitir que la libertad y la democracia retornen y quede en evidencia su fracaso.

Aunque Pablo Milanés opine que “se debe prever el reemplazo”, la realidad es que lo que hay que apoyar y promover es que los Castro sean desplazados del poder con la mayor premura posible. Que se produzca, como pide Pablo Milanés “una revolución libre, con el pueblo soberano”. Esa revolución, que se intentó en 1959 y fue robada, prostituida y vendida a Rusia por Fidel y Raúl, que fue hecha por los cubanos y que les fue estafada por este dúo de maleantes y su pandilla, está pendiente. Y el pueblo cubano, el soberano, se alista para llevarla a cabo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario